portada del disco Quiero Hacerte Gritar

Tras el directo homónimo “Los Piratas” (Warner, 1992) nos entregan su primer disco de estudio, producido por Javier Abreu y con una selección de temas que recoge gran parte de los cortes del directo, muestran un sonido continuista apostando por el pop rock con unas letras cuidadas y unas guitarras intensas que dirigen la acción en todo momento.

El hit del disco es “Quiero hacerte gritar”, rock en estado puro con una letra explícita que habla de cuerpos entrelazados que terminan empapados, gritando y respirando hasta que todo termina. Tras la intensidad del corte llega la pausada “Otra vez”, medio tiempo pop con arreglos suaves y dulces coros que proclaman que “otra vez / me levanta, me sube / y me baja otra vez / y no sé si yo quiero o no quiero / ya no sé que creer”.

Quiero verte respirar” trae de nuevo un estribillo eficaz, el oxígeno llena su pecho y la adrenalina recorre los cuerpos porque “hoy te lo voy a dar / verás que no está nada mal”. Luego llega “La tormenta”, una brisa cálida que lava nuestro rostro mientras la tormenta canta a las estrellas del mar y la mañana y la tranquilidad nos alcanzan sin previo aviso.

Con un certero “Me acabáis de vender, será que yo no valgo tanto como eso que habéis cambiado por mi” comienza “El sabor de las cosas”, un corte que nos recuerda que los malos momentos a veces nos hacen olvidar el placer de las pequeñas cosas, un medio tiempo con tintes épicos y un estribillo directo, aguas en las que Los Piratas siempre se movieron con una destreza envidiable.

El disco decae en el tramo final, “Si ella dice” no consigue llegar a la emoción, aunque la persigue desde el comienzo, y las guitarras se pierden en desarrollos demasiado exagerados. “Oh! Nena” es un medio tiempo demasiado ñoño que hace que uno se acuerde de sus últimos discos y pueda valorar su evolución en su justa medida. Es difícil encajar estos cortes con los que llegarían en los años posteriores, era difícil prever esa progresión.

Tienen que sumergirse “Dentro del mar” para subir el listón ya que “Enterrado” desentona bastante con la línea general del disco con esos arreglos flamencos -cajón, guitarra española y castañuelas incluidas-.

Su siguiente parada, “Poligamia” (Warner, 1995), los acercaría un poco más al éxito que persiguieron desde un principio.

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