portada del disco Que la Oscuridad te Ilumine

Que el compromiso de Kante Pinrélico con el lado oscuro está lejos de toda duda es un hecho. Por si acaso este "Que la Oscuridad te Ilumine" empieza con un zarpazo como "La puta de Satán", un arañazo de punk rabioso que muerde en lo musical y que tiene todas las componentes adecuadas, con letras explícitas en sexo y herejías: la monja lujuriosa con pacto directo con el diablo que fornica con muertos y clérigos a los que luego castra salvajemente.

Por las mismas el disco lo cierran con "La charca de los horrores", un tema que se va más allá de los seis minutos de duración en los que tienen tiempo para mostrarse psicodélicamente sinuosos y serpenteantes, como en los primeros trabajos de Siouxie and the Banshees. El holocausto que generan unas semillas adquiridas por correo y que terminan arrojadas a un charco se deja acompañar por un bajo y guitarra que suena como los de Bauhaus. No parece que sea fruto del azar que el disco se abra y acabe de esta forma.

Aún así, el caso es que no es luego, hasta el cuarto tema, "Ladrón de cadáveres", de logradísima letra acerca del comercio de cuerpos desde el cementerio a la Facultad de Medicina y con atmósferas parecidas a ciertos momentos de "El Acto" (DRO / Tres Cipreses, 1982) de Parálisis Permanente, que realmente siguen la vertiente más siniestra.

Porque "Garrote vil", aunque con humor negro ácido por parte del verdugo que no entiende la actitud poco comunicativa del condenado al que va a ajusticiar, es, sobre todo rock; rock canalla, callejero pero rock en definitiva. O como le pasa a "Nuevo mundo radiactivo" o "Donde la luz no llega", con similitudes a momentos de Extremoduro por ejemplo.

Hay también cortes como "La noche de los muertos vivientes" que a pesar de evidente temática zombie, se desenvuelven sin embargo dentro de los parámetros del más puro estilo punk rock estricto. Pueden sonar demoledores como un martillo pero lo cierto es que algunas de estas canciones ("El regreso de los muertos vivientes" o "Likantropía") podrían intercambiarse sin desentonar con cortes extraídos de "La Polla Records" (Ohiuka, 1992) -pienso precisamente en "Barby", sobre un psicópata que mata mujeres o "Europa" del disco de los vascos-.

Lejos de tonos oscuros también está "No contestan", aparente revisión de la historia de Kennedy, la inapetencia de Marilyn y el desencadenamiento de la guerra de los misiles, detrás precisamente del holocausto nuclear de "Nuevo mundo radiactivo". Suena a punk no necesariamente emparentado a sonidos góticos, como ocurre con la correosa "Esto no es la matanza de Texas".

Tanto "Norman Bates" como "El cirujano" tienen en sus tripas historias de pesadillas de mano de sus protagonistas -bien el personaje de "Psicosis" (1960) de Alfred Hitchcock interpretado por Anthony Perkins o galenos de actitudes carniceras-. Mucha de la crispada sensación de claustrofobia de estas canciones tiene similitudes por ejemplo con la que hicieron en su momento bandas como UK Decay, aunque las guitarras chirríen como cuchillos a la manera de los Dead Kennedys.

Muestran Kante Pinrélico pocos reparos en mostrar sexo explícito en sus canciones. A la monja del principio se unen rápidamente los deseos de que se la "coma entera" alguna de las zombies de los ataques de "La noche de los muertos vivientes" y la excursión exploratoria por los recovecos femeninos más íntimos de "Viaje alucinante", que evoluciona quizás demasiado lenta.

Buen disco que sufre algo de la excesiva dispersión hacia maneras estrictamente rockeras.

Compartir

Otros Discos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies