portada del disco Primeiros Bicos

“En esta ocasión tocamos intenso como brillan en el cielo los diamantes. Hicimos un disco muy de bailar porque si no es ahora, cuando. Todo tan rápido como va. Es 2017. Nuestra vida es eléctrica y nuestras caderas –a veces– son eléctricas también. Un día nos dejamos ir y a la mañana siguiente teníamos la cabeza llena de merengue, de disco, de surf rock, de blues del desierto, de R&B neorleaniano, de krautrock, de rumba congoleña y de rumba gitana. Lo pasamos todo por un sintetizador a pilas y la resaca de todo la llamamos Primeiros bicos: somos igual de cursis y lloramos con las mismas historias que cuando teníamos dieciséis años, u once, o tres. Tenemos un pasado. Tenemos un espléndido corazón por debajo del pijama. Y un día vencerá”. Así presentan Ataque Escampe "Primerios Bicos" (Discos da Máquina, 2017). Un trabajo grabado, mezclado y masterizado por Carlos y Alberto Quintá en el estudio As Gonzalinhas (Bermés, Lalín).

Ataque Escampe presentan su disco más intenso y bailable. Un disco en el que mantienen ese aperturismo a todo tipo de sonoridades que ya mostraban en trabajos como "O Disco Vermello" (Discos da Máquina, 2014).

Abren una línea innovadora que define un sonido cargado de matices. El disco presenta a nivel conceptual una serie de temáticas principales, como son el paso del tiempo y la nostálgica mirada atrás, a los tiempos de la adolescencia. Algo que queda patente desde el mismo título, que hace referencia a la serie francesa del mismo nombre dirigida por Jean-Luz Azolay en los 90. Siempre presente está la violencia estructural del tiempo que vivimos, el sentirse fuera de lugar en un mundo cada vez más extraño y el reírse de uno mismo. Como dejan claro en "Alan Lomax",  retrato de ese etnomusicólogo americano que recorre Galicia estudiando su música popular sin conocer el amor... "Alan Lomax andou por aquí e tratárono como a un señor: probou as luras e os berberechos, pero non coñeceu o amor. Con sandalias e calcetíns, premía o rec en bañador. Mil señoras con pandeiretas, pero non coñeceu o amor".

En la inicial "Santos dos últimos días" ya están presentes todos estos aspectos, especialmente  la desubicación generacional que trae consigo el paso del tiempo. Ese momento crítico en el que unos jóvenes te llaman señor por la calle y algo en tu interior hace crack. Tratan con tristeza y su característico humor cargado de retranca lo perdido que uno puede sertirse al margen del trap, el skate y los tatuajes... "Non tiña ningún plan, non, pero un día aparecestes no meu portal como a estrela da mañá. Dixestes «adeus, señor». Non sei por que non me aceptades como un de vós. E eu que inventei o botellón. Son máis vello que internet, pero neste corazón, you know, queda moito tempo que perder".

También tienen tiempo para los medios tiempos tropicalistas cargados de tintes costumbristas -"Un raio de sol negro"- y para el pop contagioso de verbena –“E eu que chorei con Ghost”-. "Eu son da xeración da eterna adolescencia" cantan en esta última.

Estamos ante un disco que gana con cada escucha. Un viaje emocional y nostálgico que se mueve entre la postmodernidad, la retranca y la variedad estilística.

 

 

Compartir

Otros Discos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies