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LaFonoteca, Disco: Planeador
portada del disco Planeador

Hay cambios decisivos en algunas carreras. Cambios tan radicales que convierten un grupo en otro. Esto le ocurre a Paperhouse con "Planeador" (Acuarela, 1995). Si ya “Mundo Oz” (Acuarela, 1994) destacaba entre sus contemporáneos por un uso mucho más personal de unas influencias que, en un grado u otro, compartían muchos de sus compañeros de generación , “Planeador” es un giro tan radical con la perspectiva que nos da el tiempo que no puede calificarse menos que de audaz.

Con el nuevo siglo muchos de los grupos en los que el inglés (o el sucedáneo en el que cantaban) parecía irrenunciable, terminaban por probar y darse cuenta de que la mayoría de sus mejores trabajos los conseguían en esa transición. Grupos de diversa categoría han optado por ese cambio que Paperhouse dieron a la altura de un segundo EP. Gente como Deluxe, Sidonie (que incluso renegaron de esa posibilidad y se reían, en una entrevista en Mondo Sonoro de los que lo hacían), Beef, El Chico con la Espina en el Costado...

El resultado, en el caso de Paperhouse, no puede ser más satisfactorio. Y eso que aún estaba lo mejor por llegar, en forma de disco de larga duración donde su personalidad explota y todos sus pequeños aciertos anteriores se convierten en una victoria absoluta.

El breve EP de apenas tres temas se abre con la mejor de todas, “No volver”, impregnada de una bella lentitud en la línea de otros grupos de slowcore con un regusto a los dos primeros discos de Red House Painters o a Codeine. Incluso por momentos, en “Azul mar” a Slint. Se completa con la más floja de todo el lote, la breve “En el terrado”.

Mientras los grupos que les rodeaban intentaban sonar a una mezcla entre Pixies, Dinosaur Jr. o Sonic Youth, Paperhouse, con unas miras mucho más amplias, daban el primer pasito para facturar el primer disco en España del que se habló como post-rock (aunque luego no tuviera demasiado de este estilo), slowcore o cualquiera de las otras etiquetas que los críticos quisieran endosarles.

Pero sobre todo, estaban a punto de conseguir uno de los discos más hermosos que se hicieron en este país durante la década de los 90.

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