portada del disco Personal

Pese a comenzar con un gran sello como Universal, Quique pasó inadvertido para casi todo el mundo con este su primer trabajo, “Personal“ (Universal, 1998). Contando con la producción de su amigo Carlos Raya, ex-componente de Sangre Azul y actual miembro del grupo murciano M-Clan, el largo recoge once temas que fueron seleccionados de entre un repertorio de cincuenta, y que muestran todo el intimismo que tanto caracteriza al músico madrileño, mezclado con anécdotas de una juventud rebelde y experimental, y logrando como resultado un álbum que se ve calificado como su propio nombre indica: personal, y a más no poder.

El amor se convierte en el tema central sobre el cual giran la mayoría de las composiciones. Un amor sincero que transluce en cada canción y que tiene como máximos exponentes “Se nos iba la vida” o “Con vistas al mar”, logrando evocar imágenes, recuerdos y sobre todo infinidad de sentimientos. La ciudad de Madrid, su ciudad, se convierte en escenario perfecto para muchos de sus temas, como “Cuando éramos reyes” (“Corrimos por Madrid detrás de algún balón, bebimos en los bares hasta ver el sol”), que narra las peripecias que se ha corrido por las calles de la capital desde bien jovenzuelo, frecuentando bares de todo tipo donde ya empezaba a componer sus primeras canciones. Es por ello que aparecen nombrados y descritos a menudo, como en “Y los conserjes de noche” (“los bares donde nacieron cinco de nuestras canciones”).

"Fito”, la canción favorita del propio Quique de éste álbum, es una joya dedicada al gran Fito Páez, uno de sus ídolos, y que ha ejercido una gran influencia tanto profesional como personal (“gracias Fito por decir exactamente lo que ví”) en sus letras.

El álbum varía de una indiferencia notoria producto de una primera escucha poco analítica, a un sentimiento de apego que se va acrecentando cada vez que se vuelve a escuchar, gracias a ritmos pegadizos y letras sencillas que hacen que cualquiera se pueda identificar con ellas, respondiendo a situaciones reales -hoy en día parece imposible contar realidades sin recurrir a la ficción- y, sobre todo, auténticas.

Un trabajo poco valorado para un debut fresco, distintivo y, sobre todo sincero.

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Comentarios

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alfonseando
14 abril, 2010 at 22:49

sí, pasó inadvertido. yo volví a él después de escuchar el segundo. y ahora me parece un gran disco. y los conserjes de noche me encanta.

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