portada del disco Peppermint Frappé / Keep on the Right Side

En algunas biografías del grupo citan a éste como el primer disco del grupo y no andan del todo descaminados, pues fue el primero que tuvo una buena distribución y para casi todos los jóvenes españoles de los 60, el primer disco de los Canarios que oímos por la radio.

La grabación del disco se hizo en los estudios Landsdowne de Londres con Adrian Kerridge como ingeniero de sonido. Eso no era ninguna broma. En esos estudios y con ese ingeniero grababa gente como Dave Clark Five, por ejemplo. Estos temas fueron grabados únicamente por Teddy Bautista con el acompañamiento de músicos ingleses bajo la dirección de Jean Bouchety, arreglista y director musical de la Barclay francesa, que, de paso, firmó junto a Teddy las canciones de aquella sesión como autor, asegurándose unos beneficios importantes en concepto de derechos de autor.

Alain Milhaud, productor del disco, ha explicado alguna vez que el grupo no viajó a Londres por motivos económicos, ya que salía más barato grabar con músicos ingleses. Lo cierto es que Milhaud no se fiaba de los músicos españoles a la hora de grabar, como poco después demostró al grabar solo con Mike Kennedy el éxito de Los Bravos “Bring a little lovin'” y con Phil Trim el tema de los Pop Tops “Oh Lord, why Lord”.

Cuando el disco estaba a punto de salir del horno con su título original "The Incredible Miss Perryman”, el director Carlos Saura se interesó en incluirlo como fondo en una escena de su película “Peppermint Frappe” (1967), cambiándosele el título a la canción.

Para algunos "Peppermint Frappé"es el mejor tema de Canarios y no les quito la razón. Es un tema glorioso que desde el primer riff de guitarra y un coro de lo más comercial te pone a bailar. La voz de Teddy se funde con los metales como un instrumento de viento más. El juego instrumental entre el órgano y los vientos y el coro usado como un elemento rítmico configuran una canción que no me canso de escuchar.

"Keep on right" está montada sobre un tiempo lento con una estructura solista-coro que recuerda al góspel. Una cara B que cumple dignamente su cometido de relleno y de contrapunto a la rítmica cara A. A destacar un solo de saxo y un impagable coro femenino que parece sacado de un oficio religioso del profundo sur estadounidense.

El disco funcionó bien. Fue número obligado en discotecas y barras americanas (antecesor golfo de los actuales pubs) y se coló entre los diez primeros de la lista de ventas durante algunas semanas. Todo ello apoyado por un grupo que en directo era un cañón con una base rítmica magnífica y unos vientos como nunca se habían oído en España.

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