portada del disco Paco Ibáñez 3

Este LP cierra la trilogía “Los Unos por los Otros” que ha sido seguramente la mayor aportación de Paco Ibáñez a la música y, en general, a la cultura española. De nuevo, una portada siempre en austero blanco y negro y una carpeta desplegable ilustrada por Antonio Saura, cumbre del arte abstracto español.

Abre el disco la que es seguramente la canción más conocida y cantada de Paco Ibáñez con ese estribillo guerrero e incuestionable de “a galopar hasta enterrarlos en el mar”. Un ritmo bravío de galopada marcado por el feroz rasgueo de la guitarra y una letra de Rafael Alberti que llama a la lucha. Aún medio siglo después, cada vez que Paco interpreta esta canción, es coreada con  y el mismo ímpetu del primer día. Es uno de los himnos de toda una generación y sus acordes vieron manifestaciones, huelgas, mítines y protestas.

Pero si dejamos a un lado esta canción, que fagocita el resto del álbum, nos encontramos con el Ibáñez más sentimental y soñador que deja su intimidad, en ocasiones ingenua, en ocasiones profundamente filosófica, al descubierto.

Es de destacar la tristeza sin remisión con un cantante que grita y llora en “Nocturno”, la esperanza en lo pequeño y simple con letra de León Felipe en “Como tú”. De algún modo, un tema recurrente que se repite en “Era un niño que soñaba” de Antonio Machado y en ese mundo al revés de  “Érase una vez” con lobitos buenos, piratas honrados, príncipes malos y brujas hermosas. Un mundo casi infantiles, pero de gran carga poética,. Una carga que cierra la ya conocida “Me lo decía mi abuelito”, publicada dos años antes en un exitoso single.

Pero si hay una canción tremenda son esas “Palabras para Julia” que Goytisolo escribió para su hija Julia cuando tenía doce años. Una balada descarnada en la que un padre advierte a su hija de los peligros que acecharán y suplica que le recuerde en un futuro lejano con ese estribillo “entonces acuérdate de lo que escribí pensando en ti”. Paco lo dice como una salmodia casi religiosa subrayada por un violoncello triste y gruñón, que aumenta la tensión. Un tema inmortal que también ha sido grabado por cantantes tan dispares como Iván Ferreiro, Rosa León o Muchachito Bombo Infierno. Y si hablamos de tensión, imposible no citar esas “Coplas a la muerte de su padre” de Jorge Manrique, que cierra el disco.

Otra obra maestra indudable. Si “Poemas de Federico García Lorca y Luis de Góngora” (Polydor, 1967) nos plantea un mundo irónico y unos arreglos guitarrísticos muy elaborados y “Paco Ibáñez 2” (Polydor, 1968) nos muestra la cara más militante y contestataria de Paco Ibáñez, este disco es la plasmación de los sueños íntimos y las preocupaciones vitales de un cantautor a través de los versos de los poetas con los que una vez más comulga.

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