portada del disco Orain Aske Zara

Como ya pasara con "Katuen Hirian" (Petruska / Campary / H’Art Scum / HohNie / Kartier Libre / Mal –Mai / Skizo Diskak, 2014), la gestación de este disco comienza con una nueva experiencia especialmente emotiva en la vida de Aitor, verdadero motor de Apurtu. En este caso además con final triste, ya que en este caso, el recién nacido no sobreviviría. Probablemente sea con esa versión de "Ilargiari begira" (ya incluida en el anterior disco) montada esta vez sobre violín/viola y voz casi rotas, y un recitado casi de bertsolari donde se canaliza mucha de la amargura que le toca vivir a Aitor.

El episodio deja triste impronta también en "Hamar egun", los diez días que pasaron con el recién nacido antes de que partiera. Es un desgarrador canto, que en el fondo, suena a tema casi para poder tocar en acústico. Sentido adiós es el que dan al cerrar el disco con "Agur", y aunque efectivamente pueda aplicarse a cualquier despedida del padre que ve dejar el nido al retoño, las conexiones con el fatal percance que tuvo que vivir Aitor son inevitables. Quizás en un tono más anecdótico, se podrían señalar los paralelismos en lo musical a punk rock ramoniano, al estilo de las versiones de Siniestro Total. De hecho la voz del cantante de Apurtu guarda por momentos cierta semblanza a la que tendría  Miguel Costas cantando en euskera. Es una canción de las que se instala en el cerebro.

Pudiera ser incluso que la foto de la portada, con las cazadoras punk colgando de la percha, tengan algo de mensaje explícito de la actitud (una vez más) de una banda que no se amilana a la hora de incluir en su música las vivencias personales e íntimas de sus componentes.

Precisamente con gran contenido lírico presentan "Urteak Badatoz" (en castellano "Ahora llegan los años"), con su canto a vivir el día a día y la amistad, la que les unía a los alemanes Die Schwarzen Schafe, de los que parecen tomar prestada la canción.

El disco se grabó en condiciones similares a las del ya citado trabajo previo tan sólo un año después, también en mes de junio trabajando en el local de ensayo para dejar todo lo demás (mezclas y master) para los estudios K de Pamplona. Para las labores de edición y distribución contaron con la ayuda de una serie de sellos de diferentes sitios: Mal Mai Rekords, Skizo diskak,  Hart Scum Records, Campary Records (alemán), Höhnie Records.

Con "Gezurrak (1992)" estén abordando el momento más crudo del disco, sonando por momento a los Chaos UK del "Farmyard boogie" o a los mismos Dead Kennedy. Aprovechan para criticar el bombardeo mediático de las mentiras de la prensa.

Y es que, si las concesiones a una sensibilidad especial a la hora de componer canciones, pudieran hacer pensar a algunos en debilidad o falta de pegada, no hay como empezar la cara de un disco con ramalazos como los de "This is (real) punk rock". Incontestable en lo musical (sonando casi a Cosmic Psychos), en la letra arremeten contra los hijos de papá metidos a punk-rockers.

Si ya mencionan a niños solitarios jugando en la superficie de queso de la luna en "Ilargiari begira" (en castellano "Mirando a la luna"), en el caso de "Printze txikia" está directamente dedicada al personaje de A. de Saint-Exupery, mientras que para "Bizi bat, patu bat" ("Una vida, un destino") parecen inspirarse en Chejov.

De los mejores ejemplos para entender el cross-over anímico musical que incorporan Apurtu al punk rock que practican.

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