portada del disco Opus Pi (3.1416)

Se trata de un LP valorado en demasía por los estudiosos del rock español. Tal vez las expectativas que levantaron en su día los contrastados músicos y colaboradores que intervinieron en su grabación o la efímera vida del grupo lo hayan colocado en un exagerado pedestal. Pero los que estén al tanto de la música que Los Pekenikes hicieron en las postrimerías de su larga carrera, encontrarán que este proyecto Taranto's no difiere mucho de esa música. La nota distintiva puede ser la búsqueda de un sonido instrumental netamente español. Búsqueda que el grupo plasma con el uso de la guitarra española, casi siempre utilizada en rasgueos o arpegios aflamencados, y de una trompeta de toques hispanos, pero que en realidad no acaba de convencer al oyente. De hecho, la rápida disolución del grupo vino principalmente motivada por la escasa respuesta obtenida por este primer y casi único disco.

Los temas incluidos en este LP, todos ellos instrumentales, comparten una estructura similar: toques de guitarra eléctrica o española en la presentación del tema, desarrollo del mismo a base de intervención de algún viento (por lo general la trompeta) envuelto en teclado o cuerda, un solo por lo general encomendado a la guitarra y vuelta a la melodía principal, esta vez con una instrumentación mas recargada que acaba disminuyendo su volúmen hasta perderse. Toques de bongos y palmas en algunas percusiones y poco más. El problema del álbum estriba en las melodías que no son de las que acaban pegándose al oído, excepción hecha de “El Seneca” y “El muñeco de hielo”, seguramente los dos temas de mayor comercialidad del disco. No en balde fueron los elegidos para encabezar los dos singles que se extrajeron de este “Opus Pi” (3.1416) (Guitarra, 1969).

“El Séneca” fue una serie de televisión que exaltaba el costumbrismo andaluz anterior a la publicación del presente disco. Taranto's hacen una lectura de este costumbrismo con una guitarra española en primer plano que desarrolla una atractiva melodía cargada de reminiscencias clásicas. Tras la guitarra, la sección de viento desarrolla un cantarín charangueo que sirve de puente a una nueva intervención de la guitarra. Tema amable, de ejecución correcta, pero lejos de la pieza maestra que algunos pretenden. Con todo, el mejor corte del LP.

“Muñeco de hielo” se baña en el mismo estanque, aunque aquí el protagonismo melódico recae en el viento relevado por los teclados, que desarrollan un tema que bien podría haber servido de banda sonora a cualquier serie española de la época. Como tercer banderillero de esta cuadrilla elegimos “La balada de los ejecutivos” y su destacada guitarra que nos recuerda lo que algunos años después Paco de Lucía haría en su magnífico “Fuente y Caudal” (Universal, 1973).

A señalar la portada diseñada por Tony Luz y su curiosa visión de Las Meninas, de Velázquez. En el interior, también salidos de su mano, que nos demuestra que no solo servía para tocar la guitarra, figuraban caricaturas burlescas de políticos de la época -todos extranjeros, faltaría más- como De Gaulle o Dayam.

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