portada del disco Ojos de Mirada

Para su nueva entrega Chiquita y Chatarra tuvieron que acomodar su manera de trabajo a la distancia Madrid - Asturias que las separa. Mejor aprovechamiento de las ocasiones en las que se reunían para ensayar y tocar y, dado el poco tiempo y presupuesto, el formato digital a la hora de la grabación. La hicieron en enero de 2017 en Delia Records, donde tenían total confianza en David Baldo que se encargó de todas las cuestiones técnicas.

Los cinco años que han mediado desde su anterior entrega "Niagara Fallers" (Discos Humeantes, 2013) tienen mucho que ver tanto con esa separación geográfica existente entre Amelia y Patricia como con la dedicación que éstas pusieron en una nueva fórmula que intentaron bajo el nombre de Las Potras. Es por todo ello que este "Ojos de Mirada" tiene mucho de garante de la estabilidad y continuidad de Chiquita y Chatarra.

La alegría es aún mayor al comprobar que muchas de las coordenadas que definen la esencia del sonido del dúo siguen estando bien presentes: sonidos galopantes, oscuros, con cierto aroma de cueva, un efecto que muchas veces viene refrendado por las voces. Tonos de garage-surf ralentizado, sin dispararse, como regodeándose en la sonoridad de las reverberaciones y ecos de sus guitarras y bajos.

"Los Chicos", por ejemplo, tiene mucho de todo ello, junto con una más que sobresaliente combinación con los coros. Suenan con la alegría de folk norteamericano, como la que tiene de arranque "Accident". En su letra bultos dentro del cuerpo y músculos que terminan estallando. Falta de aire, asfixias en perfecta consonancia con las radiaciones solares, explosiones de neones de "Bajo el sol". Igualmente hablan de los cocos que quiere reventar la especie de animal que les sigue en "Coco loco". Y es que dicen que para este disco han explorado el mundo onírico, recurriendo a los sueños y sus enrevesamientos para construir el cuerpo de las diferentes canciones. A ese contexto cabría adjudicarle la magia casi lisérgica de "Esa chica".

"Juan el invasor" es probablemente uno de los momentos más intensos. Es asimismo donde quizás más recuerdan a trabajos anteriores y donde más nítida sea esa línea imaginaria que une la propuesta sonora de Chiquita y Chatarra con la de otros proyectos como Fabuloso Combo Espectro o Terrier.

Han incluido sintetizador en momentos como los de "Déjalo estar" y algún otro detalle de electrónica parece intuirse sobre todo en las percusiones de "Se escondía". Recursos de los que no han abusado precisamente otras veces. El resultado es más que positivo.

Por las mismas y como contrapunto,  "Hey hey" lo incian con el consabido "Un, dos, tres" con el que se animan a tocar, hablando de un proceso más bien intimista y casi acústico con el que, por ejemplo, parecen haber construido igualmente "Calles solitarias".

Prueban aires casi de beat-pop con "Caballo loco", que en manos de algún grupo revisionista bien podría tener el cuerpo de composición de otras décadas y en "Se escondía" logran facturan una verdadera preciosidad.

Para finalizar "Dream", único tema en inglés con el que además dicen querer establecer puentes con parte de su discografía anterior.

Como decía, este "Ojos de Mirada" es sinónimo de buenas noticias simplemente por el hecho de constatar que Chiquita y Chatarra sigue siendo un proyecto en activo. Si encima suena así de bien, la satisfacción es ya máxima.

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