portada del disco Nunca Siempre

Este CD presenta gran parte del legado en los 80 de los vallisoletanos Qloaqa Letal. Comienza con la maqueta "Nunca, Siempre" (1984), que grabaran en una sesión de un solo día con toda la banda tocando juntos con Luis Alberto Moraleja como técnico de sonido. De la cinta, la banda repitió ediciones en multitud de ocasiones pero no encontraron sello que editase el disco. Tuvieron que esperar unos cuantos años hasta que Melankronicam se animara a ello.

Y realmente fue una pena ya que se trata de una colección de temas con una enorme pegada. Punk con nada que envidiar a lo que se estaba facturando en otras latitudes: "Caos S.A." puede recordar a RIP, "Ya te vale policía" tiene el tono de algunos de los escupitajos de Eskorbuto, y en ocasiones, Qloaqa Letal son capaces de facturar la violencia y tensión propias de géneros duros como el del oi!.

Pero es que, sumado a todo ello, "Nunca, Siempre" (Melankronicam, 2000) muestra a las claras que la propuesta de lo de Valladolid es capaz de cubrir zonas del espectro del punk que probablemente nadie antes había explorado. Así, en lo que su cantante ha definido alguna vez como black punk, serpentean y construyen sobre bases que suenan incluso industriales, escenas de oscuridad y descomposición, como en "Odio", canción en la que uno recuerda los tiempos de autosuficiencia de Eduardo Benavente. "Una víbora marina ha devorado mi verga para ocupar su lugar" cantan en su letra.

Eligieron grabar todo en el mismo tono, sin remezclas que hicieran destacar algún aspecto en concreto, con lo que en algunas canciones suenan con una metalización opaca extra que confiere a momentos de "Destruye" o "Subversión" una atmósfera especial.

Son quizás pioneros, junto a propuestas como los granadinos TNT, en su intento de fundir poesía o teatro con punk. Y es por ello por lo que junto a desafíos a la autoridad o violencias antisistema propias de las vertientes más radicales de la década, Qloaqa Letal busca en fuentes tan personales como la poesía expresionista, en Espronceda, en Lautreamont... la inspiración para sus historias.

A eso unen su comunicación directa con el escenario y el teatro. A su particular puesta en escena unieron la colaboración hombro con hombro con compañías de teatro, como Teatro Corsario, con la que presentaron la obra "Para Acabar Con El Juicio de Dios", de la que se incluyen en este CD cinco canciones con las que completar la cinta "Nunca Siempre".

También añaden "¿Quién eres?", una canción que no estaba en todas las copias que se hicieron en su momento de la maqueta y abundante material de uno de sus conciertos. En concreto el que dieron en Cuenca de Campos (Valladolid) en 1986, donde hay incluso posibilidad de escucharles ejecutando ska.

Si, junto a todo este material extra, el tener en copia material canciones emblemáticas como "Valladolid qloaqa letal", el consabido vómito contra la ciudad en la que vive la banda ("Si te quieres amargar, si te quieres aburrir, si te quieres destruir, éste es el mejor lugar"), la trepidante "Soy un asesino" (crítica a los malos tratos construida a partir de un figurado coloquio entre las diversas personalidades de un psicópata) o "Destruye" no fuera suficiente, el disco traía un jugosísimo libreto con fotos, recortes de prensa, letras de canciones y textos sobre el grupo y la grabación.

Poco menos pues que imprescindible.

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