portada del disco Nuevos Sistemas Para Viajar

Segunda entrega de Poch fuera del arrope de Derribos Arias. No significa eso que estemos ante un disco en solitario, ni mucho menos. Resultado del regreso de la química entre Poch y Juan Verdera, artífice de la producción por mucho que Poch lo cuestione jocosamente en el cartón que protege el vinilo. Ejemplo palpable de lo que se nos repetía en el televisor en La Bola de Cristal: “Solo no puedo, con amigos sí”, tras la desilusión que supone el trabajo anterior “Poch se ha Vuelto a Equivocar” (Epic, 1985), tanto en lo personal (fue el desencadenante de la desaparición del grupo) como en lo artístico (supuso un disco edulcorado y con arreglos aburridos y equivocados), este trabajo resulta mucho más gratificante. Un auténtico balón de oxígeno, un suspiro de alivio para los seguidores que Poch traía desde los tiempos de Derribos Arias y que vieron cómo se desperdiciaba todo el potencial del artista en un disco desalentador como el grabado con Epic. Supone además la vuelta a la discográfica de siempre.

Y el caso es que no se puede decir que se trate de un trabajo redondo. Hay que conceder que Poch, algo más mermado físicamente que en la entrega anterior, parece requerir en gran medida de la participación de la muy numerosa ayuda que aquí recibe. Así los tres primeros cortes (“Viaje por países pequeños”, “No tienes ni idea” y “Hacia el mar”) tienen voces principales que no son la de Poch. Y es que los créditos del disco son amplios: desde sus antiguos compañeros de fatiga Alejo Alberdi y Juan Verdera, hasta Teresa, la hermana de este último, Antonio Vega, componentes de Commando 9mm, los Glutamato Patacho e Iñaki Fernández, Angel Altolaguirre, Coral (de Aerolíneas Federales), Fania, etc. Esta última, era amiga de Poch desde la época previa a su escapada a Madrid. De su relación con nuestro protagonista cuenta en su web personal: "Hice muy buenas migas con Poch (en quien yo secretamente creía ver a Elvis Costello). Le escribí algunas letras en inglés para canciones suyas y cantamos juntos en los bajos del Museo de Bellas Artes de Bilbao. Bastantes años más tarde me invitó a participar en un disco de Dro”. La portada del disco incluía hasta guiños a compañeros de correrías, como Rafa Pinza.

Es cierto que puede resultar irregular en ocasiones, o que resulte duro aceptar, una vez más, que no se trate de Derribos Arias, pero aun así, temas como “Viaje por países pequeños”, “Dulce chica pinza” o “Un poco shiego” son de los que no te sueltan. Bien por lo original de la letra y la alegría que emana la canción (el caso de la primeras), bien porque la música suena a Derribos Arias por los cuatro costados con un Poch desquiciando una letra que es realmente inexistente (caso de la segunda) o porque se trata sencillamente de preciosidades hechas canciones (caso de la última).

No tienes ni idea” es otra gran canción. Tanto que uno termina por perdonar que Poch no participe aun más. “Hacia el mar” es curiosa; casi un ajuste de cuentas por “La playa” en el disco anterior. Es desquiciada, la música y la desgarradora voz de Fania. “Jurelandia”, nuevamente de temática marina, es tierna, como Poch sabe hacerlo. Eso sí, el canto a la tierra del jurel lleva a la repetición del término hasta la naúsea. “Gun Club” es intensa y “Buscando relojes”, con fondo musical sugerente y casi psicodélico, describe las dificultades de Poch con los relojes, que viene a definir como un “pequeño monstruo de esos que dan la hora”. Un auténtico vomitón de surrealimo made in Poch.

Navidad en el almacén” es un pelotazo de intensidad. No es raro ya que los colaboradores con los que trabaja Poch en esta ocasión son los miembros de Comando 9mm. El tema podría haberse incluido sin desentonar en un album de La Banda sin Futuro.

Pero quizás el caso de “Un poco shiego” sea algo especial. Uno se aventuraría incluso, en un intento de explicar el origen de la canción, a teorizar sobre la posibilidad de que Poch, en su percepción de lo que le rodea, prefiera distorsionar la realidad que le impone su enfermedad. Pero antes de lanzarnos a divagaciones de mayor calado, Juan Verdera, que participa en casi todo en la canción (caja de ritmos, bajo, una de las guitarras y teclado) se apresura a matizarnos que es éste un tema compuesto ya en la época en la que Derribos Arias seguía en activo. Aun así, el nudo de la garganta que la canción nos deja, no se ablanda al percatamos de que, cuando la aguja se levanta del vinilo, se acaba de terminar la última canción del último disco que grabó Poch. Ya no hubo más.

Compartir

Otros Discos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies