portada del disco Nuevo Día

“Nuevo Día" (Movieplay, 1975) significó el despertar de una nueva manera de entender el flamenco para una generación, de un nuevo modo de tocarlo, de vivirlo, e incluso de sentirlo. Este disco dio el pistoletazo de salida del llamado nuevo flamenco y se inició una senda que desembocó años más tarde en otras obras igual de sobresalientes como fueron “La Leyenda del Tiempo” (Philips, 1979) de Camarón de la Isla o “Veneno” (CBS, 1977) de Veneno, todos ellos producidos por una de las figuras clave de la historia musical española, Ricardo Pachón. Grabaciones que se encargaron de desempolvar el flamenco de los tablaos, darle frescura y sacarlo al mundo entero; discos que, pasadas las décadas, aún siguen teniendo vigencia y están igual de vivos que en el momento de su publicación.

Pero lo curioso es que, con el paso del tiempo, mientras que los trabajos anteriormente mencionados han permanecido en los altares, la música de Lole y Manuel no ha tenido un reconocimiento de tal magnitud; nadie duda de su calidad musical ni de su influencia, pero en esa fina línea entre artista considerado y consagrado a estos les ha tocado ser lo primero.

Un aspecto del disco que hay que resaltar fue que se convirtiera en un gran éxito sin ningún tipo de promoción ni presentación, ya que el dúo no tenía nada firmado con el sello, solo unas pocas críticas favorables de cierto sector musical que hicieron que algunos se acercaran a la tienda a comprarlo; estos a su vez por el boca a boca hicieron la bola cada vez más grande hasta el punto que hubo gente de la radio que tuvieron que comprarse el disco en las tiendas porque no podían mandárselo.

Para su grabación, aparte de la guitarra de Manuel, se hicieron acompañar de Manolo Garrido a la guitarra eléctrica, al bajo Manolo Rosa, para los teclados de Pepe Marrufo y Carlos Carcomo y dirigiendo todo desde la producción Ricardo Pachón. Todo ello para poder dar forma a los textos de Juan Manuel Flores, verdadero autor de las letras aunque en los créditos aparecen adjudicados a Manuel Molina. Esto se debió al espíritu hippy de Juan Manuel que no quería comerciar con su poesía y, para que no se perdiera dinero ni se lo adjudicase algún aprovechado, decidieron de mutuo acuerdo que aparecería Manuel como letrista. Para la portada y contraportada usaron unos retratos realizados por Máximo Moreno.

El sol, joven y fuerte, ha vencido a la luna que se aleja impotente del campo de batalla”. Con esta poética visión del amanecer empieza este disco con la homónima “Nuevo día”, la canción que mejor define la música de Lole y Manuel y donde si un aspecto destaca es la imponente voz de Lole que se eleva majestuosa como ese sol victorioso. Seguramente no será la mejor cantaora de flamenco pero su cante es único y diferente de cualquier otro. Ajena a los quejíos y dejes habituales del flamenco, Lole no los necesita para expresar lo que siente, se basta con su voz para sentir como suya cualquier canción y con ello lograr emocionar al oyente, como en “Un cuento para mi niño”, fábula donde se narra la trágica historia de una mariposa que vive en libertad pero que acaba convertida en pieza de un museo de breves bellezas muertas. Debido a esto a esta canción se la conoce más popularmente como “La canción de la mariposilla”.

Una de las innovaciones en su música es la introducción de instrumentos que hasta el momento eran extraños para la música flamenca, por ejemplo el melotrón, que fue usado para “Todo es de color” con un claro mensaje pacifista: “De lo que pasa en el mundo por Dios que no entiendo ná, el cardo siempre gritando y la flor siempre callá, que grite la flor y que se calle el cardo y tó aquel que sea mi enemigo que sea mi hermano”, tema del cual Triana hizo su particular versión en “El Patio” (Gong-Movieplay, 1975).

Pero la parte vocal no es algo exclusivo de Lole sino que Manuel Molina también tiene su cuota de participación cantando por bulerías en “Por primera vez” y “La plazuela y el Tardón”, canción que hace referencia al barrio sevillano donde se crió. Este tipo de referencias a su ciudad también sería habitual en su discografía, otra muestra de ello es la oda al Guadalquivir en “El río de mi Sevilla”. Algo que también sería habitual en toda su carrera sería la enorme influencia de la música árabe en su música, como demuestran en “Sangre gitana y mora” en la que Lole se atreve a cantar en árabe.

Compartir

Otros Discos

Comentarios

foto del usuario Todo es de Color | Viernes con una Letra — Portland Flamenco Events

[…] collaboration with Manuel Molina. It seems it was Flores who wrote the letra but did not feel the need to be credited for this. The second unclear thing is whether his name was Juan Manuel Flores or José Manuel […]

Add Comment Register



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *