portada del disco No Son Tu Marido

El segundo disco largo de Hazte Lapón es la culminación de la búsqueda del sonido y la forma de expresarse de un grupo que venía años apuntando maneras y que estuvo cerca de lograrlo con su anterior trabajo pero que no ha sido hasta éste donde por fin todo ha encajado.

"No Son Tu Marido" vuelve a ser un repaso a las obsesiones e inseguridades de Lolo,- Manuel Gonzalez Molinier-, cantante, letrista y líder natural del grupo, y por extensión de su generación, la de unos treintañeros de clase media que pasan su primera crisis de madurez. “Se han hecho muchos discos sobre rupturas pero pocos sobre relaciones largas”- asegura Lolo y es su relación con Saray Botella, teclista del grupo, el eje que recorre este disco, que como el anterior es indisimuladamente autobiográfico. Entre otros temas salen a relucir la paternidad postergada, las discusiones de pareja o el miedo a la soledad, todo en el contexto de una sociedad quemada y desesperanzada.

Tras un paréntesis en forma de EP que despistó a muchos y que parecía que marcaría un nuevo camino, el disco repite en buena parte la fórmula de "Bromas Privadas en Lugares Públicos" (Discos del Rollo, 2013), con canciones barrocas, profusamente arregladas y multitud de referencias literarias. Ya el título está cogido de un cuento de Raymond Carver. Además hay referencias o ideas sacadas de escritores como Paul Bowles, Saul Bellow o Melville entre otros.

Todos estos ingredientes: su variedad de estilos que pasa del ramalazo noisepop al vals, las referencias literarias, sus referencias musicales (Talking Heads, Boo Radleys, XTC…) y en menor medida la influencia de autores y teorías psicoanalíticas, quizás mas presentes en su primer disco, han cuajado en un "sonido Hazte Lapón" que les emparenta directamente con Klaus&KinskiAstrud, dos cadáveres aún calientes pero ya ampliamente reivindicados y cuyo vacio Hazte Lapón han ocupado sin oposición.

En todo caso hay una gran diferencia con el primer disco: las ideas están más claras y las canciones ahora respiran, sin la sensación de que hay que intentar mostrar todas las cartas como ocurre con algunos debuts como el suyo.

Además gracias a la excelente producción, ahora se escuchan con claridad las letras, dejando entender unos textos que necesitan atención para seguir el hilo de sus historias. Buena parte del mérito de esto es de Ferran Resines y Cristian Pajellà, encargados de la mezclas en los estudios Caballo Grande de Barcelona, donde las canciones grabadas por David Acero en Estudios La Reserva acaban de tomar forma.

Los arreglos de violín de Judit Fernandez (Sagrado Corazón de Jesús) son además del trabajo de producción y mezcla, otra de las patas del sonido del disco ya que son protagonistas en canciones como “Tanatorios” o “Arte y Ensayo”. Por cierto, el resultado de esta última parece casi un homenaje a Astrud, con un Lolo que emula a Manolo Martinez recordando a aquel "Masaje" que abría "Performance" (Sinnamom, 2004) del genial dúo.

También en “Odiar” los arreglos destacan. Esta canción, sin estar pensada como single (los videoclips fueron para "Hushpuppy" y "Tanatorios") sin embargo fue incluida en varias playlists de la plataforma Spotify y lleva casi 100.000 escuchas en el momento de publicar esta reseña. Un pequeño viral que seguramente abrió las puertas al grupo a muchos oyentes.

El disco vuelve a ser extenso en canciones y duración. Doce temas que van desde la apertura con “Hushpuppy”, una épica pieza que por momentos recuerda a Arcade Fire y en la que se critica a los que “hablan de la guerra como si fuera un día de empresas en el paintball", al cierre con otra destacada como es "El cielo protestó". No es casualidad, -poco es casualidad en este disco-, que así sea, ya que sin ser un disco conceptual se cierra de alguna manera un círculo. "El cielo protestó" es una crítica a la religión disfrazada de capitalismo con un estribillo que reclaman que "fuimos islas, siempre islas" como tambíen decían Lidia Damunt o Paul Simon.

Entre medias todas las canciones merecen mención pero además de las ya citadas están por ejemplo "Amor bomba" y su tierna declaración de amor o "Mudanzas" donde algo tan aparentemente trivial como un cambio de domicilio puede suponer algo trascendente o "Procastrinar", este concepto tan del siglo XXI de horas mirando las redes sociales para no hacer nada, en este caso relacionándolo con la paternidad.

El disco ha sido destacado entre lo mejor del año en multitud de medios tan significativos como Rockdelux, Mondosonoro, Jenesaispop, el diario ABC, Fantastic Plastic Magazine, Efe Eme, Astredupop o Indienauta, y ha tenido varias canciones destacadas en listas,  sin duda un empujón definitivo para el grupo que ha sacado un disco llamado a marcar un "antes y un después" y que les sitúa entre los grupos mas destacados de su generación.

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