portada del disco No Somos Nada

Para su tercer trabajo la banda se lanzó a montar su propia compañía de discos (Txata) junto al que había venido siendo su manager desde los tiempos de Soñua, Jose María Blasco. De todas formas, Oihuka lo volvió a reeditar cuando la banda volvió a trabajar con ellos. Su grabación estuvo marcada por las disputas con éste último, en cuestiones tan diversas como los técnicos elegidos para la grabación o las letras de canciones como “Las Marras”. Precisamente este tema terminó grabándose sin mezclas ya que el técnico de sonido desertó tras una de estas discusiones. La actitud militante de Jose María en cuestiones referentes al nacionalismo vasco, se enfrentaba en ocasiones con las tendencias anarquistas del grupo. Así, éste se confesaba preocupado por lo que la “gente pudiera entender” cuando Evaristo cantaba aquello de “No al ejército ni vasco ni español”. Finalmente ambas partes rompieron relaciones tras la grabación del disco.

Este mal ambiente pudo influir en el deficiente acabado técnico del disco, aquejado de un sonido que ciertamente deja que desear. Una auténtica pena porque la portada y el diseño de la carpeta, obra de Orue, son posiblemente de los mejores del grupo. Contiene además colaboraciones de lujo, como Carlos (RIP) y Natxo (Cicatriz), que parecen no querer dejar solo a Evaristo en la controvertida “Las marras” -le acompañan a las voces. Además son varios los temas de album que de seguro estarán en la lista de canciones favoritas de muchos seguidores de La Polla Records.

Para la ocasión, la banda aporta una generosa lista de veintiún temas con letras que raspan como lijas como en los dos discos anteriores. Palos para los de siempre: policía, ejército y fuerzas de seguridad reciben de lo lindo (“Pitufaré”, “Los perros, la carne”,“Todo por la patria”, “Otro militar”, “Las marras”); la ración religiosa la aporta “Hipócritas católicos”, no se olvidan de los políticos (“Odio los partidos”, “No somos nada”), ni de la ciencia, responsable de un progreso irracional (“Progreso y ciencia”, “Cáncer”) y en general del escenario social en el que todo esto es posible.

Comienza el disco con un temazo “No somos nada”, que arranca con un guiño a los tebeos de Asterix y Obelix. El grupo confiesa que no son nada, simplemente los descendientes de los perdedores de la Guerra. Y además no son nada porque no se dejan etiquetar en etiqueta urbana alguna. Sonidos del gaitero José Avilés, y Evaristo en su tono más combativo. Actitud, por otro lado, que no abandona hasta varios temas después en “Sí hay futuro”, tras los latigazos a compañeros de viaje no deseados, militares y políticos. En este tema, de título evidentemente engañoso, la música, hasta entonces un auténtico trallazo, da al que escucha un ligero respiro. Eso sí, la letra se ceba en el sinsentido de este mundo.

La canción “Jamaica” merecería quizás un pequeño apunte. Escrita en registro pausado, pseudo tropical, hace un repaso desmitificante de la isla caribeña, del reggae, de Bob Marley y demás cuestiones relacionadas. No parece casualidad que semejante manifiesto llegase en un momento en el que una corriente de grupos vascos trabajaba en la veta abierta por Hertzainak y el tema “Arraultz bat pinu batean” de su disco “Hertzainak” (Soñua, 1984). En el mismo, en tono de parodia, hablaban de un Euskadi tropical, divertido y en el que no era posible problema alguno. Condicionados o no por el tema en cuestión, grupos como Potato, hacían su fiesta reivindicativa a ritmo cadencioso de reggae. El tema de La Polla Records viene a ser un auténtico jarro de agua fría ante tanta alienación, una llamada de atención de que en el fondo, no hay nada en la isla que la haga digna de la devoción que se la ha profesado desde siempre. Curiosamente, algo similar ocurre en el panorama del punk inglés con el tema “Where the hell is Babylon?” grabado por Cockney Rejects en su primer álbum. En el mismo, el grupo británico se pregunta sobre la existencia y localización de la Babilonia de los rastafaris.

Y tras estas disquisiciones, más tralla, con mención especial a “Real como la vida misma” y “La justicia”, que resultan atronadoras. En el primero, la bofetada a la figura del rey viene dada con la introducción de un piano, clavicordio o similar para simular un ambiente cortesano, pero termina con un auténtico aullido de Evaristo que pone los pelos de punta. Con la misma sensación te deja el comienzo de “La justicia”, un clásico de la banda. Y a continuación “Cáncer”, ejemplo de pildora punk de libro de texto. Corta, vertiginosa y de letra nada reconfortante. Del mismo registro son “Odio los partidos” y “Las marras”.

El tobogán que finalmente te lleva hasta el último tema, incluye pasajes en tono de burla como los de “Pitufaré”, “Súbete los pantalones” y algún toque tétrico, como el de “Qué paz”. Y sobre todo la misma tónica de escupitajo antitodo.

A pesar de las deficiencias técnicas ya mencionadas, sigue siendo un trabajo esencial para los amantes del grupo y del punk de los 80.

Compartir

1 2 3 4

Otros Discos

Add Comment Register



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *