portada del disco Nada Como el Hogar

Para dar salida a aquellas otras composiciones que poco encajaban con el sonido Undershakers, las hermanas Álvarez deciden crear una formación donde todas esas nuevas canciones pudieran tener cabida. Surge así Pauline en la Playa, grupo en el que Mar y Alicia pueden libremente jugar y experimentar con otro tipo de sonidos e instrumentos, haciendo de la fusión su principal caracteristica. Se sirven para ello de diversos estilos que, desde el bolero al soul con cierto predominio del jazz, mezclan en una receta perfecta, tomando el pop siempre como ingrediente principal.

Es por tanto “Nada Como el Hogar” (Subterfuge, 1999) un compendio de seis deliciosos temas donde la sorpresa nos va guiando de uno a otro. Carta de presentación del grupo, el EP se abre con esa mezcla de ingenuidad y ternura que es “Titubeas”, primer corte del álbum. Una declaración de amor a dos voces casi desnudas, arropadas al mismo tiempo por melodias entrecruzadas de cuerdas y viento que describe a la perfección la esencia de Pauline en la Playa: mezcolanza de sonidos con letras vainicosas, que van creando un mundo visual y onírico donde los cuentos cobran vida.

Casi a modo de nana, encontramos en este ámbito la citada “Titubeas”, “Tan tranquila” y “La merienda”, que como filtradas a través de terciopelo, superan el reto que tiene toda historia inspirada en la simpleza de lo cotidiano, alejadas, en ese logro, de nimiedades y barroquismos tiernos.

Por otro lado, más distantes a esas canciones de cuna, se encuentran “Nada como el hogar” o “El monstruo”, algo más oscurecidas, pero que siguen poseyendo esa caricia que es en definitiva Pauline en la Playa.

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