portada del disco Moor Room

“De lo que se trata es de, siempre que puedas, dar con el mismo clavo en la misma pared. Así, si sigues y sigues y sigues, lo conseguirás. Siempre he creído en eso. Pienso que ofrecemos calidad y, a la larga, la calidad funciona. Igual 'Moor Room' de primeras no vende mucho, pero llegara a vender, porque creo que es muy buen disco" (Anitua, Rockdelux 115, Enero 1995)

Y es que la perseverancia, el afán de superación, el peligro y el riesgo fueron las constantes de Cancer Moon a lo largo de su corta pero intensa carrera. “Moor Room” (Radiation, 1994) fue su cima creativa, su mejor entrega. Su sonido fue creciendo disco tras disco hasta brillar con fuerza en su tercer asalto, ganando limpieza e intensidad. La voz de Anitua transmite emociones con facilidad y las guitarras de Jon Zamarripa alcanzan su plenitud con riffs de alta escuela. La producción es impecable, cada detalle es cuidado con mimo y eso repercute positivamente en la calidad de las tomas. Las críticas del disco fueron muy positivas entre la prensa especializada, recibiendo múltiples galardones como el de disco del año para la Rockdelux y la Mondosonoro. Pero las ventas siguieron sin subir.

Abre “I´m head down”, intensa  y sensible a partes iguales, la voz de Anitua busca la melodía y encuentra una dulzura llena de visceralidad contenida. Los punteos de Zamarripa alcanzan la emoción por momentos. El tema sería lanzado como single en vinilo de 7” incluyendo como Cara B “Wolf of cool”.

Daniel Boone” es su particular homenaje al cantante de Minutemen, banda del underground americano de los 80 que alcanzó la cima con “Double Nickels on the Dime” (SST, 1984). El ruido y la distorsión vuelven al primer plano en este extraño e inquietante corte con aires de desolación. Y es que lo extraño y personal ya se ponen de manifiesto en la efectiva portada del álbum. Josetxo en la entrevista a la Rockdelux comentaba: "viene a titulo del disco. Queríamos algo que tuviera esa connotación de un espacio un poco extraño, un poco musgoso y un poco... sucio, de alguna manera". Como decía Samuel L. Jackson a John Travolta en la delirante conversación que mantenían sobre los cerdos en “Pulp Fiction” (Quentin Tarantino, 1994), “la personalidad cuenta”, y eso siempre le sobro a este grupo.

El pop con aires psicodélicos inunda “Girls hangin´around”, la distorsión bien encauzada “Sweet, sweet cake”, historia sobre las relaciones tortuosas antes de la dulzura de “Caster”. “Stone of head” suena a grandeza desde ese inquietante comienzo, rompiendo los esquemas anteriores consiguen esta joya que no se parece a nada de lo que habían hecho con anterioridad. Luces resplandecientes, brillos diamantinos que inundan nuestros oídos cargándolos de placidez; descargas de intensidad que consiguen poner la piel de gallina. “Risin´” es el corte más experimental, aires marcianos de principio a fin en los que cabe de todo, riffs al más puro rock sureño, conversaciones que se pierden entre risas cíclicas y una distorsión corrosiva amenazante. “Lie” trae recuerdos de la Velvet Underground, recordándonos que a veces cuanto más conoces a una persona, más lejos estás de ella. La contundencia visceral vuelve con “Stupid pumpgirl”, antes de la genial “Blue sky”, psicodelia sin límite y aires ambientales para cerrar uno de los mejores discos que ha dado el rock nacional con vocación experimental y ruidoso.

Compartir

Otros Discos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies