portada del disco Monstruos de la Naturaleza

Repite ddt con el sello Rompeolas y las mismas condiciones de grabación que ya tuviera un año antes con "Fumígate" (Rompeolas, 1999). Portada en la que repite el diseño de Rafael Barrientos, y que muestra a una especie de alienígena, con el cerebro al descubierto apuntada con un revólver de juguete esgrimido por un niño con antifaz.

Segundo disco que evoluciona por varias de las señas de identidad desplegadas en el primer trabajo. Aunque eso sí, y como posible aviso a navegantes, gustan de incluir temas de gran dureza, alertando a quienes esperasen oir a fans irrefrenables de la vertiente más blanda o pop de los Ramones.

Valga como ejemplo el arranque del LP, "Antideporte". Si te pudiera sorprender que se diga que tiene la contundencia de un tema de La Polla Records o Barricada, basta escuchar con detenimiento las guitarras de alto octanaje que se gastan aquí los madrileños. Auténtica oda en contra de cualquier actividad deportiva de un grupo que no tiene problemas en reconocer su atracción por hobbies tan sedentarios como la televisión o videoconsolas. En la letra encuentras: “Vivo en un sillón / odio Decathlon / te diré quién soy / Soy antideporte” o “Yo no tengo chándal / sólo carne blanda”.

Dudas” es otra de las preferidas del propio grupo. Se desenvuelve con cantidad de momentos de guitarras diferentes. Muy duras y cortantes todas ellas. La letra está muy lograda; en la línea de ddt. Con tanta pregunta trascendental resulta harto imposible no pensar en el “¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?” de Siniestro Total.

Amantes de la serie B y material similar, dedican “Leiff Garret” al actor de los 80 caído en posterior desgracia. Es la más gamberra o juvenil en su sonido. De una pegada menos seca y dura que los temas anteriores. “Su vacio no lo llena Brad Pitt” dejan claro en la letra.

Con “Nací para perder” pasa un poco como en otros temas de ddt. La letra te hace no reparar en lo contundente de las guitarras. En los dos primeros temas de “Monstruos de la Naturaleza” la música sin embargo consigue destacar con fuerza propia. Es una canción que podría definir el tipo de personajes en el que se fijan los madrileños: perdedores, pobres personajes o víctimas de las más extrañas dolencias o experiencias.

Como el  protagonista de “Oigo voces”, un tema que suena a Undertones. Uno de los muchos casos de fenómenos raros o extraños que tanto gustan a ddt. Es de tiempo lento.

En “Pasaje del terror”, por ejemplo, se cuenta la historia de quien, por su fealdad, sólo ve en las atracciones de feria, su posible futuro profesional. Difícil no dejarse arrastrar por los aires del estribillo. Queda tiempo incluso para dejar ver algún detalle de virtuosismo con las cuerdas.

Acoples de guitarra, que suena épica por otro lado, para dar comienzo a una de las historias en el ámbito de la ciencia ficción: la frustrada relación de amor de quienes iban destinados a ser pilotos espaciales. Fallaron: “Los resultados por fin no están de nuestra parte / tú te quedas aquí, a mi me mandan a Marte”. Coros con posibles destellos del “Surfin’ bird” de los Trashmen. Muy buena. Sé que llevo unas cuantas, pero la apunto en la lista de mejores temas de ddt de todos los tiempos.

Refugio nuclear” vuelve a sonar de lo más duro; como en el comienzo del disco. No es broma. Por su parte, “Sayonara (El Último Vuelo)” relata el callejón sin salida al que se ve abocado nuestro protagonista por amor a una nipona. Es divertida. Quizás le pida uno inconscientemente más dureza en algún momento.

El comienzo de “Seis, seis, seis” tiene algo más de punk británico que del americano. Al llegar el estribillo recuerda a Los Nikis. Siniestralidades de pareja que termina cuando la chica empieza a preferir a la momia.

ddt prefiere a Sheena antes que Tarzán u Orzowei. Te lo cantan en “Sheena, reina de la selva”, con guitarras aguerridas y coros tribales del resto de la banda. Atrapa, ya verás. Se abandona a una especie de contemplación a mitad de la canción antes de retomar el ritmo.

Difícilmente se podría pensar en una mejor forma de terminar que “Televisión”. Un tema enorme que consigue encontrar su lugar en el repertorio del grupo con su singular estilo.

Un LP que te gustará. Con la desaparición del sello Rompeolas quedó descatalogado, al igual que el disco anterior, con lo que es de difícil adquisición.

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Comentarios

foto del usuario markitos
markitos
11 enero, 2015 at 00:06

El tracklist está mal, lo has puesto en orden alfabético jaja.

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Roberto Macho
11 enero, 2015 at 00:14

Cierto, jaja… ya está puesto el tracklist en el orden correcto

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