portada del disco Mima

El primer larga duración de Trajedesaliva llega un año después del single “El Cuerpo y la Ciudad” (Splat, 1999). Un trabajo grabado en los estudios Bucliot de Cambre (A Coruña) con Santiago Alcalá en la producción. La portada es una fotografía de Gottfried Helnwein, fotógrafo austríaco maestro del reconocimiento sorpresivo que presenta la infancia como una de sus principales obsesiones.

Con “Mima” (Free, 2000) afianzan su propuesta y consiguen alcanzar la aceptación en ámbitos muy distintos, desde las músicas de vanguardia, incluso la new age, hasta los de tendencias más oscuras… pasando por el público independiente. Se mantienen los complejos entramados rítmicos dulcificados con la voz de Una Vena.

El disco lo abre “Intromisión”, un corte instrumental que consigue ponernos en situación con una atmósfera profundamente ambiental y nocturna. En “Traslúcido”, “paisaje de madurez y caída en un cuerpo recién abierto, un corazón negro ha resbalado y latido bajo en un cuerpo de deseo azotado”, la sensualidad y la belleza confluyen en la misma dirección topándose de bruces con la sordidez. Estos esquemas se mantienen en “La danza macabra”.

Se atreven con también con el noruego -“Ochenta y ocho objetos”-, hacen referencias cabalistas y se aproximan a “La danza macabra” presentando diálogos entre la muerte y una niña, la muerte la seduce y se cobra un baile. Las partes instrumentales van cobrando cada vez más protagonismo, presentando desarrollos densos con bajos graves y sintetizadores opresivos. Las percusiones son tratadas de manera muy eficaz, sonando suaves o intensas según la situación lo requiera.

Debemos destacar la instrumentación de “Un puerco en colmillos”, un corte intenso de principio a fin en el que los efectos electrónicos se multiplican, rozando por momentos el drum 'n' bass ralentizado. “Mi deseo será / conocer a Mima con cuchillo”.

El corte homónimo “Mima” es otra de las grandes composiciones de un álbum ya de por sí muy grande. Un descenso a los infiernos milimétricamente calculado, una exhibición de “carne súmula de colores y semillas a punto de caída”. En la instrumental “Sabine” se aproximen a la dark wave y a los sonidos góticos con intensos crepitares y campanas que doblan en la oscuridad.

Estamos ante un disco inmenso, exquisito y profundamente bello, que debe escucharse en conjunto y con tranquilidad. Ante un trabajo conceptual que supone la bajada a los infiernos de la joven Mima… “A Mima apunta a su boca y suelta una lágrima contra el paisaje maduro de un cuerpo recién abierto” (“Metro lector”).

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