portada del disco Mi Universo

En 2011 Cooper publica en Elefant su cuarto disco largo, "Mi Universo" (Elefant, 2011), como el título de la canción que ya había empezado a sonar en los conciertos. Cuadra con la nueva idea de Álex de presentar algo especial pero a la vez personal. El disco se graba en Londres en los Konk Studios de Ray Davies y para su grabación y mezcla colabora José María Rosillo. Por su parte, la masterización la realiza Juan Hidalgo en Mastertips Mastering en Madrid. La formación del grupo es la misma de los últimos años: Álex Díez (voz y guitarra), Mario Álvarez (guitarra y coros), Nacho García (batería y coros) y Daniel Montero (bajo y coros). Hay alguna colaboración puntual en alguna de las canciones: Dan Fernández toca el sitar en "Mi universo" y Juan Miragorta (que se apunta al viaje) toca el sintetizador en "Saltos de esquí".

Hay ciertas diferencias en el diseño del disco. Para empezar, el logo del grupo ya no es el mismo, cambia el tipo de letra. Parece que Nacho García es el responsable. Por otro lado la portada es directamente una foto de Álex con un fondo de arquitecturas en las que predomina el contraste blanco y negro. El interior está plagado de fotos del grupo durante la grabación en Londres (para que quede claro que estuvieron allí) junto con algunas fotos de edificios y calles –parece que por fin Álex tiene algo parecido al collage de fotos e información que tanto le gusta-. La presencia de Álex en la portada es la primera vez que ocurre, y va en línea con la idea de transmitir lo personal del disco en todos los aspectos posibles. El responsable del diseño gráfico es Luis Calvo (Elefant Design), aunque las fotos son de Mary Wilson (mujer de Álex) y de Juan Miragorta. La primera es la fotógrafa de la portada y contraportada, mientras que Juan se encarga del book de fotos del viaje a los estudios Konk.

El disco está dedicado a Juancho Lopez (Bummer), un amigo de toda la vida de Álex.

El sonido es diferente a los anteriores. No es que sea un cambio drástico, sigue teniendo un sonido Cooper pero el toque de José María Rosillo y los deseos de Álex por cambiar se notan. Por lo pronto, la voz es más grave. Las guitarras, además, pierden, en mi opinión, algo de frescura “powerpopiana ochentera” (si se me permite la expresión) para ganar mejor sonido y “calidad noventera”.

Las canciones no dejan lugar a dudas y hacen honor al título. Al tratarse del universo de Álex, todas son composiciones suyas, no se ha incluido ninguna versión y todas ven la luz (en cuanto a la publicación) con el lanzamiento del álbum. En boca de Alex: “Todos (los discos) son personales pero en éste hay una sintonía especial entre las canciones y lo que soy yo en este preciso momento. No podría haber escrito este disco hace veinte años, ni con otra familia alrededor, ni en otra ciudad, ni para otro grupo. Y creo que tiene ese poder de conectar con otras personas que están pasando por las mismas experiencias, algo que llega con el tiempo, con los años. Y esas sensaciones es raro verlas plasmadas en canciones. Por eso tengo la ilusión de creer que es especial, que es más mío, pero también más fácil de compartir con los demás”. El título venía al pelo.

A pesar de ello la composición de las mismas ha sido paulatina. Álex lo explica: “Todo comenzó a los diez minutos de terminar de grabar el disco anterior, 'Lemon Pop' (Elefant, 2008), la verdad. 'Mi universo' ya estaba compuesta antes de que se editara 'Aeropuerto' (Elefant, 2009). Las demás canciones han tardado más. Primero hice 'Alicia' y 'La señal' y tuve un parón. Luego fue saliendo todo de manera más natural. El día antes de salir de viaje hacia Londres conseguí terminar la última letra que me faltaba, la de 'Carrousel'.

Abre precisamente "Mi universo", la canción más antigua del disco. He leído críticas y reseñas del disco que indican que en esta canción “escuchamos ecos de hoy y ayer entrelazados, The Byrds y Fountains of Wayne, The Hollies y Teenage Fanclub, Big Star y The Stone Roses”. Seguro que es así aunque personalmente las guitarras del comienzo de la canción y que luego vuelven a aparecer en algún tramo de la misma me recuerdan mucho a algunas que escuché a los Echo & The Bunnymen. En cualquier caso, la canción es redonda. Letra muy trabajada, con guiños a la astronomía y estribillo reivindicativo (“Si tú quieres romper / mi universo encendido, / será como intentar / que las olas no sepan a sal”) incluidos. Es la más psicodélica de todas las canciones, conteniendo incluso un sitar (parece ser que por consejo de José María Rosillo). Claramente estamos ante uno de los hits del disco.

Guitarras y ritmos muy de la onda de los Teenage Fanclub, con reminiscencias de los Byrds para "Alicia", la segunda canción. Pop del bueno en el que el estribillo deja de tener tanta importancia, casi pasa desapercibido, en esta canción dedicada a un personaje inventado, pero de seguro con reminiscencias al relato de Carroll. Más revival nos suena "Cortometraje", cuyas guitarras y coros nos llevan hacia ese aroma power pop característico de Cooper. El estribillo vuelve a cobrar importancia en este corto que juega con el hilo conductor cinematográfico para ensamblarlo con la historia principal, que es una mezcla de nostalgia y desamor.

El estilo continúa con "Primer día", canción dedicada al estreno de la hija de Álex en el colegio. Por el tema en cuestión se corría el riesgo de componer una canción demasiado empalagosa. Por el contrario, la canción es muy enérgica, un gran ejemplo de power pop de corte clásico, si se me permite. La explicación de Álex: “Los compases iniciales quieren amplificar ese momento de susto y de angustia de la niña al entrar allí y no saber cómo salir pitando”.

De repente un inciso, cambios de registro: Pasamos a "Saltos de esquí". Se desprecia el peso del estribillo en la canción en detrimento del sintetizador, algo rollo Family, sin exagerar. En fases nos recuerda al “Sonrisa de ganador” de Nacha Pop. Un canto al sentimiento de seguridad en uno mismo contado a través de las sensaciones de un saltador de esquí a punto de efectuar su maniobra. El resultado, un temazo.

El power pop del bueno se retoma en seguida con "Arizona", que nos rememora a los mejores Lemonheads pasados por la túrmix de Álex, con esas guitarras características, para llevarnos al desamor y a la pérdida de la persona querida en los terrenos desérticos americanos. "El regalo" es la lenta del disco. Por lo que comenta Álex es la canción que más debe a la producción de José María Rosillo. Un estilo con líneas coincidentes con otros grupos como Luna (y no es la primera vez que ocurre) pero que, personalmente me parece que llega menos.

Así que pasemos a "La señal". Nada más comenzar vuelves a tener la sensación de que estás ante uno de los hits del disco. Suena muy en la línea del rock americano añejo. La susodicha señal tiene mucho que ver con el desamor y ahí tenemos al protagonista de la canción esperando que la amada se pronuncie, cuando sabe que todo está acabado. La vida misma.

Subiendo las revoluciones nos encontramos con la canción más setentera (de la época revival, quiero decir) del disco: "En la basura". Uno de los puntos álgidos, magnífico prólogo para otro de los temazos del disco: "Carrousel". Comienzo muy Creation o Small Faces que ya hemos escuchado en otras canciones de Álex (en Cooper y en Los Flechazos), para dar paso a unas guitarras que nos retrotraen a los 80 y al Manchester Sound (a mí me suenan muy Stone Roses) que crecen hasta un punto en el que hay un cambio brusco para dar pie a la voz de Álex… Espectacular. A esto, tenemos que unir que estamos ante una de las letras más duras (diría que con pocos precedentes en la carrera de Álex) del disco, que podía haber escrito el bueno de Eduardo Benavente, con un estribillo que versa: “Desde ayer ya no vibra el sol / pues su luz se diluye en tus lamentos / Desde ayer se apagó mi voz / y no sé si liberarte de este infierno”). En resumen, un broche especial y espectacular a este disco. Álex, en cambio, plantea algo un poco diferente al respecto de la letra: “En realidad 'Carrousel' habla de no quedarse quieto observando la realidad sino a participar, a levantarte del sofá y actuar, y en ese sentido también se puede ver como una canción positiva”. Segundo “patinazo” del que escribe a la hora de interpretar lo que Álex quiere decir en sus canciones.

Probablemente sea el primer disco en el que realmente Cooper se pueda considerar como una banda. Álex así lo confirma: “En 'Fonorama' (Elefant, 2000) no había grupo, grabamos Mario y yo con músicos de estudio sin saber qué íbamos a hacer después. Los otros dos discos son recopilatorios y la mayoría de las canciones ya las conocía la gente antes de editarlos. En realidad es casi como si fuera el primer disco de Cooper, al menos de Cooper como banda.

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