portada del disco Mi Casa de Andeade con Aires de Mi Galicia

Tras dos años consecutivos en que el prestigioso premio de folk de Puente Cultural, una conocida agencia de viajes de la época, había sido para Madroñal, fue Maíz y Laurel en 1973 el que recogió el testigo. Además de una dotación económica, el premio incluía la grabación de un disco. Ese fue el primer disco de este grupo formado en Madrid, pero que se centró en el folclore gallego, a pesar de que ninguno de sus componentes provenía de allí. El problema principal fue que Diresa no era en sí un sello discográfico sino una empresa distribuidora de discos y apenas prestó interés ni a la grabación ni a la promoción.

Hasta seis temas procedían del folclore gallego y los restantes del asturiano y leones. Sólo dos excepciones: “Serranilla de zarzuela”, un tema palaciego del siglo XVI y “Al Santo Cristo de la Quinta Angustia”, composición del propio grupo.

Uno de los temas más destacables es “O´moucho”, que abre el disco. Una canción eminentemente vocal con un leve acompañamiento de pequeña percusión y guitarra en segundo plano. El grupo muestra unas voces bien conjuntadas cantando a varias voces, con preponderancia de las masculinas. La breve “Serranilla de zarzuela” está cantada prácticamente a capella en un castellano arcaico. “O´Calopin” es una alegre canción en gallego, bailable con partes solistas para las voces femeninas y contrapunto de las masculinas. De nuevo la percusión da la introducción a “Viva León porque tiene” con alguna deficiencia de grabación en las voces y ritmo rasgueado, habitual en este tipo de música.

Uno de los temas que de forma habitual aparecían en los repertorios de los grupos folk es “De los álamos vengo”, un tema melancólico con una instrumentación a base de arpegios de guitarra. Con el mismo carácter, pero mejores arreglos vocales, aparece “Carmela”, otro tema gallego cargado de tristeza en que la melodía viene encomendada a la voz más grave. Una de las mejores piezas del disco.

La melodía habitual de los pliegos de cordel, cantada por los ciegos con historias tirando a truculentas son recreadas en “Cartel de cego”.

Se nota que es un disco grabado a toda prisa, sin variar un ápice los arreglos de directo. A pesar de ello, presenta, en general, unos estimables desarrollos vocales, dejando los instrumentos como meros acompañantes, casi siempre en segundo plano sin apenas solos instrumentales.

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