foto del grupo Mentemblanco

Iñigo Munster, encantado de la oportunidad de ser testigo de excepción de una banda mítica de la que sabía por referencias de Iosu Eskorbuto, no se contenta con haberles editado su disco en directo -"Directo a los Cojones" (Munster, 1995)-, sino que les sugiere aprovechar el tirón de su segunda juventud y grabar otro disco. E hizo bien, claro que sí. "Mentemblanco" (Munster, 1996), no es el histórico primer LP "La Banda Trapera del Río"(Belter, 1978), pero es el trabajo de un grupo de rock duro potente, bien asentado, que poco o nada tiene que ver con sus locuras (musicales al menos) de sus años mozos. Guitarras menos anárquicas que antes, que mucho más disciplinadas, se centran en la construcción de sólidos muros de sonido. Morfi, que parece tensar su garganta hasta lo imposible, ofrece nuevos registros.

Presentado con una portada floja, eso sí, con dibujos en estética Munster, y fotos de contraportada que poco tienen que ver con la imagen que uno cree tener de los catalanes, el disco ofrece una razonable colección de diez temas vertiginosos.

Combinan momentos de buen rock and roll que no tiene nada que envidiar a la banda norteamericana más veterana que te puedas imaginar, con contundencias callejeras como las de los navarros Barricada y con el punk-rock de la última etapa de La Polla Records

El comienzo es de gran intensidad, con el tema que da título al disco. El bajo de El Subidas suena "moderno", como luego hará en "Aluminosis corporal".

Quizás no tengan nada con lo que hacían en sus comienzos pero "En la boca del lobo" o "Casi consigo lograrlo" son dos muy buenos temas.

"Yonki palace" fue toda una sorpresa, incluso para los compañeros de Morfi. Aparentemente, y a modo de condición o modus operandi para la nueva oportunidad que se concedía la banda, pidió contención al resto en lo que se refería a consumo de drogas y posibles violencias en escena. Resultó sin embargo que él mismo fue de los que más problemas encontró para mantener el autocontrol. Un ejemplo puede ser precisamente este tema, que por otro lado suena a AC/DC.

Algo más contemplativos resultan "Besos higiénicos" (donde se escucha "Amor de alcantarilla" y "Cuchillas clavando pezones") y "Asesino tierno"; esta última, al menos en su comienzo, porque luego se acelera al ritmo de un rock and roll canalla.

Cierra el disco la slide guitar y el tono norteamericano de "De ruta madre". La Banda Trapera del Río de carretera y manta.

Si se me pide seleccionar el momento más flojo, los coros y letra poco convincente de "Sábanas sucias". Por lo demás nada que objetar a la muestra de intensidad de unos ya veteranos traperos.

Compartir

Otros Discos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *