portada del disco Memorias

Nos encontramos con un LP menor en la carrera del cantante. Menor sobre todo porque casi se solapa con su “Jesucristo Superstar” (Ariola, 1975) y su eco que superó lo estrictamente musical para convertirse en un icono de una religión y una sociedad que vivían en su interior profundas transformaciones en esos instantes. “Memorias” (Ariola, 1976) nada tiene que ver con el "Superstar". En él, Camilo Sesto ejerce de crooner con baladas cargadas de barroquismo y fuerza vocal sin cuento. Buen ejemplo es “Solo tú”, que fue una de las canciones más celebradas de este disco.

Pero otras canciones menos conocidas beben de las mismas aguas de orquestones nutridos, canciones dichas con lentitud en las estrofas y explosión de voz en el estribillo, al que se llega mediante un crescendo vocal e instrumental. Un buen ejemplo de todo esto es “Solo mía”, la única del disco compuesta por un autor distinto al propio Blanes. Nada menos que Manolo y Ramón son los firmantes. Tampoco se aparta demasiado de estos parámetros musicales el tema “Memorias” con alguna buena metáfora en su letra y el Camilo más lacrimoso en la estrofa y más poderoso en el estribillo. Es decir, con una buena interpretación para un material melódico de lo más endeble.

Deja vu o mejor Deja ecouté es la pesada y prescindible “Discretamente”. La ligereza, si de tal concepto puede hablarse en este disco, viene representada por “Qué será de ti”, con bastantes parecidos formales con la monumental “Melina” (Ariola, 1975). El otro número rítmico es “Por amor” con una instrumentación entre disco y batucada. Es una canción cantada a dúo desgarrado con una voz femenina. El número moderno viene representado por “Brindo”. Uno de los más flojos LP de la carrera del cantante, que no cuenta con canciones realmente brillantes y peca de excesivamente rutinario.

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