portada del disco Más Números, Otras Letras

Tras los brillantes “Nacha Pop” (Hispavox, 1980) y “Buena Disposición” (Hispavox, 1982), nos entregan un disco irregular que pierde la frescura y la intensidad que traían sus dos primeros largos. El sonido se enriquece con la introducción de teclados y sintetizadores, tan habituales por otra parte en los años en los que nos movemos. Madrid es un hervidero musical en el que los grupos nacen y mueren con facilidad pero pocos llegan a crecer dentro de una industria complicada, que se mueve por números y no por letras. De hecho, sería precisamente cuestión de números su salida de Hispavox, las ventas de sus discos anteriores no les convencieron, esperaban más, y la banda cambia a DRO. Antonio y Nacho equilibran la balanza de las composiciones, acercándose peligrosamente al 50%, lo que repercute en la calidad del largo. De nuevo son ellos mismos los encargados de la producción, en está ocasión ayudados por Jesús N. Gómez.

Los ecos de amores perdidos inundan “Agárrate a mí”, corte inicial que suena cansado y falto la energía si lo comparamos con “No necesitas más” de “Buena Disposición”. Los dulces coros que resguardan la voz de Nacho logran subir la temperatura unas décimas, pero no quitarnos el frío. Antonio lo intenta con “Vidas agridulces” pero no termina de conseguirlo. Y entonces es cuando nos damos cuenta de que realmente se trata de un disco más pausado, que destaca por el conjunto, más que por esas canciones puntuales a las que nos tenían tan acostumbrados.

No comprendo cómo puedes acostarte / para no dormir y luego levantarte / no comprendo la velocidad del tiempo / ni a la gente que no mueve ni un momento / voy andando hacia ningún lugar”. Así comienza la vibrante “Enganchado a una señal de bus”, el momento cumbre del disco. La velocidad y el entusiasmo nos golpean por sorpresa, adelantándonos una y otra vez sin que nos dé tiempo a reaccionar. Antonio la enlaza con “Magia y precisión” para cerrar este combo etílico de alcohol y resacas que eleva el listón. Otro de los cortes destacables es “Luz de cruce”, con brillantes arreglos de cuerda, cambios de ritmo marcados por unas guitarras en estado de gracia y una de las mejores composiciones del disco, “Cuando la noche cae / enciendo las de cruce y vuelvo / a verte una vez más / una de tantas veces”. La canción sería rescatada para el recopilatorio de Antonio, “El Sitio de mi Recreo” (Polygram, 1992).

Tras ella el disco vuelve a caer paulatinamente, la energética “Estado de sitio” aguanta el tirón gracias a unas guitarras con ganas de arrollar y a la gran interpretación de Antonio. “Como hasta hoy” destaca por las líneas de bajo pero no logra rozar la emoción, por mucho que Nacho lo intente. Los teclados tampoco crean la atmósfera más adecuada. Cierran el disco los aires experimentales de “Sin conversación”, de nuevo teclados y sintetizadores que nos indican lo que nos deparará su siguiente largo, “Dibujos Animados” (Polydor, 1985). Cuentan que Ñete siempre se mostró reacio a su empleo, y de hecho, abandonaría el grupo tras la grabación de su cuarto disco.

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Comentarios

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José Florido Colorado
11 enero, 2011 at 13:14

Estoy de acuerdo contigo, este disco está concebido como album, mas que como colección de singles, Nacha pop en esta época ya pensaban en terminos de Lp.
A mí me gusta una barbaridad…pero claro, despues de “Buena disposición´’…

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