portada del disco Manual Para los Fieles

Cada nuevo disco de la banda es un paso hacia delante, y este “Manual Para los Fieles” (Warner, 1997) constituye el inicio de un cambio profundo. Su sonido se vuelve más sofisticado amparado por las bases electrónicas y la fusión -el folk está presente en varios cortes- y las letras se vuelven más oscuras y profundas. Juan Luis Giménez de Presuntos Implicados repite en la producción de un disco con el que según Ivánempezamos a saber lo que se puede hacer en un estudio con total independencia. Nos quitamos las barreras”.

La lista de colaboraciones aumenta de forma considerable, así nos encontramos con Antón Reixa, Anxo Pintos, Kepa Junkera, Miqui Puig de Los Sencillos y Soledad Giménez.

Basta escuchar “Fecha caducada” para darnos cuenta de lo que hablamos, una letra oscura e intensa que nos recuerda que todo nace y muere, que todo tiene fecha de caducidad -“no me importaría morirme ahora / porque no me queda nada / sólo me quedas tú, tú y esta cama oxidada / creo q no llegaré a mañana”-, y un rock cálido conducido por bases electrónicas perfectamente ensambladas y la zanfona (instrumento tradicional gallego) de Anxo Pintos. Poco a poco la vena de la experimentación se iría acrecentando, al igual que su devoción por los Radiohead de la etapa “The Bends” (EMI, 1995) - “OK Computer” (EMI, 1997), confirmándose en su siguiente largo, “Ultrasónica” (Warner, 2001).

Mi coco” suena más relajada a pesar de su intensidad, Iván destila rabia mientras mira la realidad a cara de perro, mientras las dudas corroen su alma y  la vida pasa ante sus ojos -“mi alma entera te daría, si yo tuviera garantías de que soy yo a quién tu esperas”-. “La canción de la tierra” se pierde en unos desarrollos por un lado ruidistas y por otro folkies en los que Kepa Junkera incorpora el trikitixa (acordeón diatónico vasco) y un estribillo un tanto ñoño, tras el traspié aparece “M” para lamer sus heridas, un corte a pecho descubierto, dulcificado con los violines de Anxo Pintos que ayudan a generar una atmósfera épica. Sin duda, una de las mejores composiciones de la banda, sería incluida en la banda sonora de “Mensaka” (Salvador García Ruíz, 1998), ese intento de retrato generacional que se quedó en el intento.

El siguiente corte, “Mi matadero clandestino” formaría parte de la edición española de la banda sonora de "Batman y Robin" (Joel Schumacher, 1997), en él muestran su faceta más exhibicionista y superventas con la ayuda de Miqui Puig en las voces.

Soledad Jiménez colabora en “Te echaré de menos” y uno echa realmente en falta una mejor selección de los invitados. El disco comienza a decaer a partir de aquí, incluso podrían haber prescindido de cortes como “Canción para Pris”, alma AOR y corazón suave que no acaba de convencer, y “Comarcal al infierno”, rock sin pulir con una letra insustancial. “Tan fácil” sin embargo sin ser un gran corte tiene un brillo especial, guitarras intensas y una letra que habla sobre las largas esperas y la ansiedad de la soledad.

El viaje sideral del pequeño saltamontes” trae aires experimentales, psicodélicos y narcóticos -“hierbabuena que nos guía, que nos dice la verdad”-, con Antón Reixa rapeando en modo chill out. Cierra el álbum “Tristura”, con vientos folk y letra de Rosalía de Castro.

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