portada del disco Lunas de Mala Lengua

Tan sólo dos años después de haber logrado hacer su sueño realidad y tener un disco en el mercado, saca su segundo largo, "Lunas de Mala Lengua" (DRO, 2006), producido por el propio José Luis Garrido -quién ya se había encargado anteriormente de trabajos de Paco de Lucia, Camarón o Elbicho, entre otros.

Desde sus inicios, ha trabajado con AVallekas Producciones, gracias a la cual ha tenido una presencia importante en Extremadura, tanto que llegó a ser uno de los clásicos del festival Extremúsika. Esto también le ha hecho unirse a artistas como Dr. Sapo, con quien ha compartido temas -como ejemplo "Al tran tran"- giras y una colaboración en este, su álbum.

Se trata de un trabajo mucho más lineal, menos fogoso que el anterior, en el que el sevillano repite alguno de los que será patrones clásicos en él: críticas varias (a sí mismo y a la sociedad), ritmillos animados y salaos, y alguna que otra obra casi literaria de esas que nos regala él así, con tanta gracia.

"La persiana", que abre el álbum y sirve como single de presentación es una de las apuestas más acertadas: un ritmo aflamencado con algún que otro arreglo guitarrero que, acompañado por unos versos bastante andaluces consigue traer a la imaginación una ansiada luna que no esconde otra cosa que la propia personalidad de su autor. El hipismo del sevillano también se hace patente en "Manos de trapo", un canto de libertad dedicado al sol.

Tras el título poco acertado de "Alimaña pasajera" se esconde uno de los puntos débiles del repertorio. Una canción poco propia y sin la gracia habitual.

Así llega el sexto corte del álbum, "No existe viento", una ruptura de menos de cuatro minutos que muestra lo mejor de su segundo trabajo. Una canción cariñosa, poética y con unos acordes bastante entrañables. Su lado más íntimo se descubre en "Ni el mismo Dios", una descripción personal contenida en esta oda a su abuelo.

Resulta curioso encontrar en éste, su segundo trabajo, una canción titulada como su primer álbum, que además resulta ser uno de los temas que mejor sintetizan la esencia de este nuevo trabajo. Un tema en clave de rumba un poco enrrabietada, muy en la línea de "Volví a la barra".

La crítica que abanderó su primer trabajo no ha sido olvidada en este. Esta vez el tema elegido es "El país de los televisores", dirigido a los medios de comunicación: "Que yo estoy hueco -le dije-, que me han sacado con una jeringuilla lo que yo pensaba del mundo. Yo le diré quién ha sido, han sido los presentadores, que tienen a mi cerebro prisionero en el país de los televisores".

No se olvida aquí tampoco de vender su imagen a través de una valoración decadente. Para eso, se sirve de dos temas, "Así me va" y "Borracho y sólo", que tampoco vienen a ser lo mejor del disco.

Como regalo de éste segundo álbum, Albertucho ofrece "Volando voy", una versión del mítico tema de Kiko Veneno, a quien confiesa admirar desde hace años.

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