portada del disco Lume

“Lume” (Matapadre, 2017) es el segundo larga duración del dúo formado por Anxela y Violeta. Un trabajo más visceral, más potente y, si cabe, más intenso que su debut. No hay ni el más mínimo respiro,  nueve cortes que son una auténtica deflagración. Nueve cortes de hardcore aderezado con punk, metal y grunge, que son capaces de hacer que salten trozos de metralla y que consiguen su objetivo principal: atronar. “Lume son muchas cosas: es caña, es ir a fuego con todo (que es lo que solemos hacer), es romper con lo anterior, es querer destrozar todo lo que se nos ponga delante. Yo veo todo eso dentro del concepto, pero personalmente también me gusta que cada persona tenga su propia visión de lo que esa palabra significa. El anterior trabajo podríamos decir que fue una toma de contacto, pero este es un disco más elaborado en todos los sentidos, y para eso muy poca (o ninguna) pre producción hubo… pero sí que teníamos ya más claro por dónde queríamos tirar. Estábamos más seguras y confiadas con el proyecto, y también más cabreadas con el mundo… y todo eso ha quedado plasmado”.

A parte del inglés, la gran novedad que nos encontramos es que Bala se lanzan a cantar también en castellano y en gallego. “Había que experimentar. Yo me quedé con las ganas en el disco anterior, pero como te decía, era una toma de contacto, no teníamos muy claro aún lo que queríamos hacer ni por dónde tirar a largo plazo. Siempre quise probar a hacer letras en castellano (o gallego) y gritarlas, y para mí ha sido un acierto. Lo disfruto mucho más” apunta Anxela.

Su sonido desprende energía y crudeza, pero está mucho más definido que en su anterior entrega. Canciones como “Omertá” nos llevan a un reino de rabia y oscuridad en el que Sepultura no están muy lejos. "La verdad es que es un tema que parece que está gustando mucho. Para mí fue una especie de desahogo personal con mucho significado, y descargué un montón de rabia y energía tanto haciéndolo como grabándolo o tocándolo en directo. Personalmente me halaga muchísimo que guste y que se perciba esa rabia y oscuridad que a mí también me transmitió el hecho de crearlo".

También nos encontramos con carreras por la supervivencia –“Vives”-, ecos grunge anfetamínicos –“Vitamina”- y con el olor a napalm por la mañana –“Humo”-. El incendio se extiende por Japón y Australia, lugares que visitan en la gira de presentación. “En realidad tuvimos la suerte de que los conciertos de Japón de Australia surgieron de una manera bastante sencilla: al promotor japonés le contactamos a través de un amigo en común a ver si le molaba lo que hacíamos (y efectivamente le gustó y nos organizó unos conciertos), y el australiano nos vio tocando en el Monkey Week (Sevilla) y dijo que le flipábamos y que nos llevaría al otro lado del mundo, y así fue. Sinceramente, no nos lo creíamos… Siempre quise ir a Japón y Australia, y nunca me hubiese imaginado que mi primera visita sería para tocar, la verdad”.

 

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