portada del disco Las Canciones Malditas

Se puede decir que 1983, con la aparición en TVE en el estreno del programa de la Chamorro, y la edición del que sería este su único LP en el efímero sello independiente El Fantasma del Paraíso, fue sin duda el año de Kaka de Luxe, obviando el detalle de que la banda llevaba ya aproximadamente cinco años disuelta, semi-ignorada por crítica y público en general. Tarde, por tanto, y como no podía ser de otro modo, ya que Kaka de Luxe estaba abocada al fracaso desde su concepción.

Y es que el hilo conductor común -hacer algo divertido y diferente emulando a todo lo que se cocía en el Reino Unido- se iría llenando de discrepancias a medida que cada uno de los miembros de la banda iba creciendo (no sólo en lo musical) a esa velocidad fugaz con la que vivían, hasta atascarse del todo, propiciando la búsqueda de caminos alternativos, cada uno en función de sus propios -y ahora algo más definidos- gustos.

Por tanto, si Kaka va a morir, hemos de celebrarlo, pues iba a ser fagocitado desde el punto de vista musical por su propia descendencia. Y es que de la evolución de cada uno de los componentes iban a nacer algunas de las bandas más influyentes que ha dado este país.

De su formación inicial, Alaska, Berlanga y Canut, formarían Pegamoides, y El Zurdo, Paraíso. Sierra recalaría en Radio Futura. Juán Luis Lozano y Hamilton irían de la mano de El Zurdo y Sierra, respectivamente. Bonezzi con sus Zombies, Carlos Entrena con sus Ejecutivos Agresivos y los Urquijo con sus Secretos. Casi ná.

Volviendo de nuevo al disco, este tiene un valor impagable como retrospectiva de la gestación de La Movida, donde unos cuantos chicos querían salirse de la norma y distanciarse del aburrimiento -“Eres para mi sólo un número más / quieto en tu asiento / en blanco en tu mente / falso en tus hechos / falso en tus dichos / vacío en tu vida / monótono en tu muerte”-, jugando a demostrarse a sí mismos que podían ser auténticas rock 'n' roll stars. Todo esto, sin saber tocar y con unos medios lastimosos, pero con grandes dosis de actitud y de imaginación que les permitieron desarrollar un puñado de buenas canciones (para qué perder el tiempo) mientras iban aprendiendo.

Canciones yeyé con su puntito satírico ("La alegría de vivir"), de actitud punk ("Pero que público más tonto tengo"), un blues apocalíptico y con escenificación propia ("¿Y por qué no?")... todas y cada una de las piezas aportaron su granito de arena, y todas y cada una de las piezas fueron adquiriendo una visión distinta de lo que cada uno quería hacer en la música.

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foto del usuario Kaka de Luxe – Las Canciones Malditas (1978-1983) | Ciclotimia Zondica

[…] Fuente: Raúl Alonso en LaFonoteca.net […]

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