portada del disco Larsen

Recopilatorio de material vario de Larsen que se pudo recuperar de cintas que tenía Pollo, el guitarra del grupo. A pesar del paso del tiempo, y aprovechando el empujón por la reaparición de Commando 9mm, el grupo que formara éste con Manolo UVI y Mosca, batería de Larsen, resultó un momento apropiado para tratar de paliar una deuda histórica con la banda seminal del punk de Madrid. Una desafortunada gestion de Spansuls, el sello con el que firmaron en su momento, provocó que Larsen desapareciese con un sencillo y un maxi como único legado, cuando hasta dos LP quedaron en el dique seco, sin ver la luz.

El proceso de recuperación del material aquí presentado fue arduo, ya que las cintas estaban en muy mal estado. Digitalizadas las canciones primero en un estudio luego se trataron para su edición posterior en Tecnodisco en Alcorcón (Madrid). Produce Pollo y masteriza Isma (La Broma de Ssatán).

Por todo ello resulta complicado criticar lo disperso de los temas incluidos y la diferente calidad de sonido. Una valoración justa del disco debería indicar por contra, que presenta al seguidor de la banda, material de muy diferentes etapas del grupo. Desde las maquetas, con Monje al micro: "Frontera francesa", posteriormente en "¡No!" (Spansuls, 1983) y "El remedio fue peor", una espeluznante versión de "California uber alles" de Dead Kennedys, que Larsen utiliza para fustigar al gobierno socialista de Felipe González -¿Quién dijo que el punk de Madrid en los 80 no era político?-

Aunque fue esta última, la única versión que sacara el grupo, eran aficionados a tocar canciones de Sex Pistols, UK Subs, Adicts...

Pero antes de este par, se puede escuchar material que hubiera debido salir en los discos frustrados. Todo ello con Chema como el nuevo cantante. Como "Hospital", un auténtico temazo, con el que se abre el CD, en la línea de las oscuridades mostradas en "Requiem / El Payaso" (Spansuls, 1984), y que para mi es de lo mejor del grupo.

"Noche de destrucción en Rock-ola" tiene además mucho de histórico. Fue el tema que utilizaron como pequeña venganza ante la paliza que dieron unos matones de la mítica sala a Mosca y unos amigos.

Tiene uno oportunidad de escuchar un instrumental vaquero como "Shadows 666", en el que Larsen, sin cantante, funcionaba como trío, o el claustrofóbico "Enterrado", en la línea de "Hospital".

Sobrecogen "Culpables", o "Sombras errantes" que tienen un tamiz de sonido diferente al resto, posible indicación de que pertenecen a otra tanda diferente a las canciones previas. Oscuras y densas, abren la nueva tonalidad con la que se desenvuelve el resto del disco.

No ya por la temática apocalíptica de "Juicio final" que aúna guitarras intensas y duras con aspectos afterpunk. Como es el caso de "Larsen", canto de desposeídos y castigados por sus pecados.

Puestos a poner algún pero, yo señalaría a "Matrimonio", más que nada por la letra, que resulta muy retorcida para indicar lo poco que les convencía las tradiciones en eso de instaurar lazos entre la pareja.

Finaliza el CD con "No es un aviso", totalmente a la altura de las canciones que le preceden. El caso es que esta combinación entre las querencias más puristas para con el punk-rock de Pollo y la evolución de Monje, el primer cantante del grupo, hacia un post-punk oscuro, es precisamente lo que a mi más me atrae de Larsen, aunque ninguno de ellos dos estuviera del todo satisfecho del término medio alcanzado.

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