portada del disco Ladridos

Malformaciones Kongénitas hacen del punk un uso instrumental, lo utilizan de forma incansable como herramienta con la que protestar contra todo aquello que no les gusta: la discriminación hacia los enfermos del S.I.D.A., el ejército... No desperdician ocasión para manifestarlo abiertamente en sus canciones: el punk es compromiso, coherencia y acción ("Pim, pam... punk"), como han venido haciendo por otro lado a lo largo de toda su trayectoria ("La deshonra del RNR"). Se atrevería uno incluso a pensar si lo de utilizar dos cantantes no es el fondo sino un intento de garantizar que el mensaje se transmite, bien sobre el escenario o en el disco, sin riesgo a que el encargado del micro desfallezca y por mero cansancio, pueda bajar la intensidad de la crítica. Es a su vez una manera de entender el punk totalmente autogestionada, haciendo las cosas (producciones, ediciones, distribuciones) por sí mismos, o en última instancia, contando con amigos de confianza.

De esta nueva entrega sabíamos ya algo por lo que adelantaron en su trabajo anterior "Sarna Con Gusto No Pica" (Los 80 Pasan Factura, 2013), en donde venían incluidos "Viejos y rebenkes" y "S.I.D.A.". También se sabía que cambiaron finalmente el nombre que tenían pensado en un principio, "Dios Bendiga a los Gusanos", por el "Ladridos". Le dan así una orientación al perro que utilizan constantemente, no sólo con continuos aullidos, ladridos y lamentos entre canciones sino con fotos, como las de una perrera en la contra -en lo que pudiera interpretarse como prisión de la que liberarse "Rompe las cadenas"-, con amenazantes colmillos para la portada -luchando y defendiéndose de la vida "A ostias con la vida" o "Perro viejo"- o la del perro famélico y escuálido para "Hijos de la calle".

También se sabía de la intención del grupo por abandonar de alguna manera el punto de mestizaje en su música para volver al punk directo de rompe y rasga de sus principios que dicen refleja más fielmente lo que es el sonido genuino del grupo. Buena muestra de ello es el canto a la unidad de punks y skins de "Unidad" o el aire de rock clásico de "Ejército profesional", aunque no por ello reniegan de los coros constantes (que recuerdan en alguna ocasión a La Polla Records) y del regusto a heavy rock de algunas de las guitarras.

Si en algún momento no resisten la tentación de tropicalizar el esqueleto original de la canción, como hacen por ejemplo en "La deshonra del RNR", disponen de excusa más que justificada, ya que de lo que se trataba era de hacer guiño al "Revolution rock" de los Clash.

Aunque grabado en el 2014 por Jesús (guitarrista de Infektor), salvo las baterías que había registrado Omar de Castro un años antes, las canciones que editan ahora los canarios pertenecen al repertorio que llevan presentando en directo desde hace mucho. Aquí se incluyen además dos versiones, el "Viento de venganza" de Guerrilla Urbana, tal cual la tocaban estos en una cinta con un directo del 1990 en La Laguna (Tenerife) y el "Sr. Juez" de Zer Bizio?. En ambos casos el resultado es sobresaliente: en la primera completan el original con sonidos propios, además de despojarlo de ese tono casi de recitado que le daba Zurda, y en la segunda aseguran con creces el paso a ese punk más inmediato del que hablábamos antes.

Siguen sólidos y bulliciosos Malformaciones Kongénitas, fieles a su compromiso con la protesta.

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