portada del disco La Vida Mata

"¿Por qué estoy frío si hoy hace calor?"

Con “La Vida Mata” (GASA, 1990) el grupo da un salto cualitativo decisivo, alcanzando una madurez creativa que se verá refrendada con su siguiente largo. Se trata sin lugar a dudas de su mejor disco y de una de las obras más importantes de la historia de la música española. La revista Rockdelux en la selección de los 100 mejores discos españoles del siglo XX lo colocó en el puesto 54.

Las composiciones se vuelven más complejas, la oscuridad y la certeza de la muerte inundan cada uno de los temas del disco abandonando el lado salvaje de la barra del bar de  “Ferpectamente” (GASA, 1986), tan marcado por la urgencia de la juventud. Su sonido evoluciona considerablemente, estableciendo unos cimientos sólidos sobre los que edificar futuros trabajos con el rock y el bluescomo principales materiales de construcción, y con un Josele Santiago más inspirado y sentido que nunca. El disco contiene lo menos tres auténticos himnos, cortes como “Septiembre”, “Desde el jergón” y “Miedo” forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones. Sin embargo, las ventas no se corresponden con la calidad del mismo y sólo alcanzaron las 8.000 copias.

Vimos luz / oímos truenos / y se abrió el cielo azul / y nos volvimos todos buenos / Vimos muertos caminar / y al llegar todos al huerto / se pusieron a bailar”. Así comienza “El gran calambre final”, visiones apocalípticas desenfocadas que ponen todas las cartas encima de la mesa desde un principio. La voz de Josele alcanza ese tono rasgado que la vuelve inconfundible y los riffs de guitarra su mayoría de edad. Las referencias religiosas continúan en “El fraile y yo”, corte que pone de manifiesto que el humor y la ironía serán siempre una de sus señas de identidad, hablando de frailes que salen a bailan al cementerio y hacen que tu cara cambie de color.

Traspiés” es uno de los mejores cortes del disco, un retrato duro con curas, padres, madres e inyecciones redentoras. Cabe destacar también “Ouija” y sus guitarras plagadas de suciedad, el humor y el tono festivo de “La Torre de Babel”, el singular retrato infantil compuesto por Corcobado, “Paquito”, y las reflexiones sobre la cárcel que nos trae la genial “Desde el jergón”.

Trato especial merece “Septiembre”, no sólo por ser su canción más reconocida sino que por tratarse de una de las cimas del rock español. Sentimiento, sarcasmo y suicidio se dan la mano entre espléndidos riffs de guitarra y una batería tocada por manos expertas. Spacemen 3 hablarían de "Revolución, pureza, amor, suicidio y precisión".

Tenemos que citar también pequeñas joyas como la sucia “Miedo”, con una espléndida letra: “Sólo me dan miedo las monjas, el agua y los niños”, y la sincera “Yo no quiero ser feliz”.

Un disco imprescindible. Su obra maestra.

La edición en vinilo del disco contiene menos cortes que la edición en CD. Esta será una excepción, y uno de los motivos que les llevó a crear su propia compañía discográfica, Alkilo, para poder sacar las ediciones en vinilo cuidadas y con mucho cariño. Faltan con respecto a la edición en CD tres cortes: “Paquito” (que saldría como cara B del single “Septiembre”), la versión acústica de “Yo, el Rey” -“Un Tío Cabal” (GASA, 1988) -, y “Nadie me quiere”.

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