portada del disco La Hija del Sepulturero

¿Quién le iba a decir a Gabriel y Galán que siglo y medio después de escribirlo uno de sus poemas iba a ser la inspiración para que un grupo de pop-rock oscuro como Rata Negra compusiera una de sus canciones más bonitas? ¿Cómo podría imaginar el poeta salmantino de finales del siglo XIX que aquella historia acerca de las soledades de una hija de sepulturero tendría el fondo musical del trío madrileño en pleno siglo XXI? Y es que, en realidad, si se piensa con cuidado, pocas poesías habrá que se amolden tan bien a ese toque tenebroso que tiene la música y estética de la banda: Todos la rehúyen por ser la hija de quien es; su llegada interrumpe bailes y verbenas, y le toca rumiar desdenes, aceptar el rechazo y asco de todos, que además sospechan que los pañuelos que estrena pertenecen a mozas muertas.

Viendo lo cómoda que se muestra Violeta cantando de autolesionarse o de lluvias celestiales de pájaros desde Juanita y los Feos, o de sombras, asesinos y encerradas sin poder salir desde su anterior "Justicia Cósmica" (Beat Generation / La Vida es un Mus, 2018), ya en formato Rata Negra, seguro que la mala fortuna de la hija del sepulturero en esta historia de la que les habló Héctor (Sudor) le debió fascinar desde el principio.

Comienza la canción con esa guitarra santo y seña de la banda que retrotrae a otras épocas, a otros tiempos de nueva ola de tonos negros, de atmósferas densas y etéreas... Los diversos requiebros de la canción, ecos y coros y, especialmente, la voz principal arrastran y aportan melodías que hacen aún más amargas las estrofas sobre la tragedia de la chica.

Todo el diseño gráfico de portada y foto interior gira en torno precisamente al tema principal de la cara A. El grupo posa más bien ante un crucero que en un cementerio, con cierto aire retro, mezcla de oscuridad y el espíritu cañí (reforzado por la toca y velo de la cantante) de unos Gabinete Caligari. Más relajados e intrascendentes aparecen lata de cerveza en mano y brazo de Pablo (el batería) al hombro de una momia amortajada a la que han puesto unas gafas de sol.

La cara B es para una muy personal versión de un tema de Diseño, el grupo de tecno de San Sebastián. Rata Negra sabe capturar las burbujas del original para cambiar el aire de sintetizador por su pop con claroscuros habitual. Otro acierto.

El EP grabado en los Metropol Estudios de Madrid en junio de 2019 donde trabajaron con Adolfo Párraga, otro de los Feos, y Héctor Ngomo, asistidos por Jorge Segura, se llevó a masterizar a Finyl Tweek en Londres, con Greg Moore como encargado.

La edición corrió a cargo, una vez más, del sello londinense La Vida es un Mus, pero el grupo sacó por su cuenta una limitadísima edición de las pruebas de prensado enviadas por la fábrica, que llevaba una franja verde en la portada para vender exclusivamente en sus actuaciones, en vista de que la tirada principal no iba a estar a tiempo para la presentación que hicieron en la Sala el Sol.

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