portada del disco La Exposición Internacional de los 80

Cinco años después de ser concebido, en 1986 El Zurdo tiene la oportunidad de quitarse la espina que tenía clavada y dar luz a esos temas creados bajo el proyecto Pop Decó. El tiempo transcurrido dota al conjunto de un sabor más retrospectivo aún si cabe, teniendo en cuenta que nació como “banda sonora” conceptual de La Movida, concretamente, como complemento al libro que por aquel entonces Fernando iba a presentar.

Y ello, aunque pudiera suponer una ventaja por la perspectiva que otorga la distancia, acaba, sin embargo, por ser su principal lastre. Porque como suele ocurrir con este tipo de trabajos, el revisionismo al que son sometidos por el tiempo provoca un acabado poco convincente. Vamos, que lo peor de la banda sonora de “Quadrophenia” (Fran Roddam, 1979) es que no pertenece a los 60, sino a un mundo ajeno a todo ello.

Esto es un poco lo que sucede con “La Exposición Internacional de los 80” (Nuevos Medios, 1986), a mi entender. Los arreglos de Teo Cardalda poco o nada tienen que ver con todas esas historias nuevaoleras y sus cotolengos que Fernando nos retrata a lo largo de sus cortes, aspecto que pasa desapercibido en los tres primeros por lo prometedor del asunto y las feromonas que desprenden. “Obertura”-pura esencia de lo que La Movida era-, “La Exposición Internacional de los 80” -descripción de los sentimientos de El Zurdo hacia Carlos Berlanga- y “Todos los monstruos”-sobre las poses diversas- aguantan sin duda el tipo, pero poco a poco nos vamos percatando... ¡un momento!. ¿Estás hablando de “sonar de miedo por no hacerlo fatal” mientras pecas de virtuosismo?. ¿Estás hablando de neopop intentando embelesarme con ritmos rockeros?. El “Intermezzo” distractivo de película de sobremesa de Antena 3 no consigue su propósito y nos conduce a la disputa dialéctica.

Si se tocan temas tan interesantes como la incompresión del que se siente patito feo, la salsa rosa y la industria del cotilleo, la desmitificación del talento presente en el Madrid de los primeros 80, la moda, la música moderna y la beautiful people, ¿qué falla?. Quizás las imágenes o los actores de musical bailando, a elección: la obra parece ser demasiado grandilocuente como para ser sólo sonora.

Y de hecho, así fue concebida, y quizás por ello rechine (amén de que primitivamente fuera imposible que los ecos fueran de Jim Morrison -“Yumbosis”- y de rock más o menos duro). Aunque también es cierto que muchas cosas han cambiado desde entonces, y no sólo el repertorio (como nota exótica, se añaden dos versiones, “Solo soy una persona” de Mecano -también está de moda atizar al menor de los Cano- y el “Andy Warhol” de Dana Gillespie -Fernando Márquez dixit-).

El resultado sin embargo, no es tan malo como lo pueda llegar a pintar, y ello tiene como explicación el rezume de talento que tiene como castigo su creador. Desde aquí, para un disco que ha dado tantas vueltas, propongo una vuelta de tuerca más. Acompañamiento visual como es debido y una reinterpretación nuevaolera. Sintetizador, caja de ritmos y guitarra acústica, ¿que no?. Back to basics.

Compartir

Otros Discos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies