portada del disco Juanita y Los Feos

Animados por la buena respuesta lograda del sello norteamericano Dead Beat Records al envío de una serie de canciones, Juanita y Los Feos se lanzaron a la edición de un larga duración. Para ello acuden a los estudios Tigruss en Gandía (Valencia) en octubre de 2007. Masterizado posteriormente en los estudios Rockaway de Coky (Shock Treatment), se publicó en abril de 2008.

Portada en negro con luces distorsionadas de colores y grafía electrizante.

El agujero”, donde quiere meterse Juanita para huir de la risa de todo el mundo, es la primera canción. Tiene guitarras penetrantes. Una gran manera de empezar el disco.

El disco continúa con uno de los temas emblemáticos del grupo: “Madre soltera”. Fue, junto a la canción anterior, “Sisebuto” y “Maldito desagradecido”, la muestra enviada a Estados Unidos. El órgano se encarga de resaltar ese punto de nueva-ola, en la onda Gruppo Sportivo quizás, que tanto gustan en cultivar los madrileños. “Se acabó la independencia / se acabó ser un zorrón”, “Se acabó salir de fiesta / se acabó la diversión”, canta Juanita, que se plantea, claro, lo de dar la criatura en adopción. Es curioso, pero escuchando este tema, se me hace inevitable pensar en el “Voy a ser mamá” de Almodovar y McNamara.

Cuando se dispara y pide un cuchillo, Juanita lo hace en un tema que suena tanto a los Pixies más alocados como a los Siniestro Total que te sugerían asesinar a tu familia para luego dejarlos a merced de los gusanos. Algo de eso hay también en el desquicie de “El huracán ha llegado a Vietnam”, unos cuantos cortes más adelante. Un rock and roll desquiciante.

Si acaso hay quienes quieran encasillarlos rápidamente en la vena nueva-ola, Juanita y Los Feos arremeten con el medio siniestro medio fronterizo por momentos “Reina por un día”.

Con ritmos incluso marcianos evoluciona “Maldito desagradecido”, o “Baila como un robot” que con guitarrazos entrecortados suena incluso a atmósferas funk.

El LP tiene grandes momentos, con canciones que constituyen verdaderos clásicos. “No tengo ritmo” es uno de ellos. Musicalmente de lo más luminoso, con el teclado llevando la voz cantante, y las guitarras poderosas, dejando efluvios de Pixies cuando quedan solas. Muy bueno. Los problemas de Juanita cuando se la obliga a saltar a la pista de baile.

Vienen después dos de las letras más logradas, las de “Tu secta es güay”, (“Jesucristo es aburrido, no me molan sus amigos”) o “Footing”, mucho más desenfadada en lo musical (“No comeré, no comeré nada / Estaré muerta pero estaré delgada”).

Nima PeymanFard” muestra a uan Juanita cercana a registros de la Blondie más gritona y ácida. ¿Pop-punk? Pues por qué no.

Es con composiciones en apariencia tan sencillas como “Sisebuto”, con las que te das cuenta que Juanita y Los Feos parecen dar bastante más de lo que parece ofrecer. A pesar de la apariencia de lo más inocente de las teclas, de lo relajado del ir y venir de la canción, algo siempre inquietante subyace por los surcos del disco.

Se cierra el LP con “Un piso en el paraíso”, una muy buena canción, que empieza tras un aparente apagón de las guitarras y que parece, en su parte final, uno de los temas de la Velvet Underground en su época con Nico. ¿Realmente crees que tratan de problemas inmobiliarios?

Quizás sea el de la larga duración el formato más atractivo para disfrutar de la propuesta del grupo. Es donde más espacio tienen para desconcertarte con lo variado de sus posibilidades.

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