portada del disco Istochnikov

Is muestra una sencillez que tiene la virtud de hacer que parezca fácil lo difícil, de hacernos sentir, emocionarnos y robarnos más de una sonrisa. El título del disco, “Istochnikov” (Limbo Starr, 2004), nos permite recordar al cosmonauta fantasma, al coronel ruso Iván Istochnikov, piloto de la nave soviética Soyuz 2 que desapareció durante un viaje espacial en 1968 y cuya historia merece ser contada aunque sea de forma breve. La nave recibió el impacto de un meteorito, lo que ocasionó la muerte del cosmonauta. En plena Guerra Fría y con la carrera espacial entre rusos y norteamericanos al rojo vivo, los soviéticos no podían reconocer el fracaso de la misión, por lo que el gobierno afirmó que se trataba de un vuelo automatizado sin tripulación. Los datos del coronel fueron borrados e Iván se convirtió en un fantasma, hasta que años más tarde se descubrió la trama.

Es el disco en solitario de Isabel León, pero lo cierto es que se encuentra muy bien acompañada. La composición de las canciones está repartida con Fernando Alfaro, productor además del disco, siete para Isabel y seis para él, las cuatro restantes a medias. Alguna, como “El abrazo del boxeador”, con métodos poco frecuentes: los versos pares por ella, por él los impares.

Abre “El centro de mi vida” con un piano y unos arreglos cálidos que crean la atmósfera adecuada para que Isabel muestre la suavidad de una voz que lo cubre todo de una sencillez placentera. “El abrazo del boxeador” suena dulce y pop, recordando a Nosoträsh o Pauline en la Playa, provista de una letra que habla del amor y el odio, de la calma tras los reproches en las pequeñas batallas cotidianas que la vida en pareja trae consigo.

Ella duerme la siesta” cuenta con la voz y la guitarra slide de Nacho Vegas, pop reposado antes de “Pimpinela punk” y el desamor interpretado a dos voces, la masculina por J de Los Planetas y la femenina para Isabel, recordando a unos Pimpinela dotados con electricidad y distorsión. “Soyuz 2” suena a nana espacial, un homenaje a Istochnikov con la voz de Isabel distorsionada para contarnos la historia del coronel ruso: “Soy el cosmonauta que nunca existió / la KGB me borró / de todas las fotos que encontró”. J repite en “Cura de maldad”, recordando a aquel “Y además es imposible” que cantaba a dúo con Irantzu de La Buena Vida, sólo que algo más oscura.

Destacar la belleza y sencillez de “Luna en sol” y “Luces”, sensibilidad pop a flor de piel. La intensidad llega con “Amor, caos y cosas así” y con ella la idea de colgar un letrero en la entrada de tu casa para que los visitantes tengan claro lo que se van a encontrar en ella. “So happy” alterna el inglés y el castellano, con efectos muy cuidados y una producción brillante. “Hablar y hablar” trae ritmos acelerados que se acercan al punk, doblando la voz de Isabel para encontrar la melodía entre bases ruidosas; su reverso es la pausada “Y hablar”.

Cierra el disco, la preciosa nanacantada a dúo con Fernando Alfaro, “Nana del hijo no deseado”, con un delicado “Te juro que nunca / nunca  me voy a morir” final.

Un disco altamente recomendable, que destaca por una brillante producción, con unos arreglos y una orquestación destacables y que sorprende por la capacidad de transmitir tanto de una forma tan, aparentemente, sencilla: “Siempre distinto y siempre lo mismo”.

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