foto del grupo Imbécil.com

M.C.D. estrena la década del 2000 con disco de formato, diseño y nombre a juego con los tiempos informático-telemáticos del nuevo siglo. Sabin Kareaga aparece como máximo responsable de grabación, mezcla y masterización.  Trabajo de verano (meses de julio y agosto) de una formación de la que sólo Niko, seguido de Jimmi, pertenecen a las años heroicos de la banda.

Colaboraciones en las guitarras de Xabi (Sr. No) y Arturo (NCC) en “Fuera de control”, “TV star”, “Sólo para ti” y “Dúdalo”, y a Josu (Parabellum) por ayuda en las letras de algunos de los temas.

Aunque el disco se vendió en las tiendas, la banda lo puso a disposición de los seguidores en su página web. De hecho, en el mismo disco sugiere que los interesados por las letras y demás informaciones, consulten la web del grupo. Se recurre a Zero Records únicamente en las labores de distribución. Todas estas facilidades no impidieron que el disco tuviera unas ventas más que decentes.

La banda avisa en la carátula de que se trata de un trabajo de “patetic punkrockerseniles”. Pero si por seniles quieren indicar faltos de fuerza o contundencia, confunden a la audiencia. El sonido del disco es por lo general (“Sacúdete” no lo es) duro, como el tipo de música que siempre ha gustado a la banda, aunque, como es de imaginar la escucha obliga a no andar buscando los primeros trabajos de M.C.D. como referencia: no tiene nada que ver.

El bofetón al pop y a las radio fórmulas del primer tema (“Odio el pop”) precede a “Nuevos profetas”, canción que rezuma nihilismo, todo está mal. Es vertiginosa y tiene un punto en común a “Un día cualquiera en Texas” de Parálisis Permanente.

Hay sin embargo cierto aire en el disco de intento fallido en algunos momentos. A veces parece fallar la voz, que no llega  (“Necesito un cambio”) o las letras pierden pegada por rocambolescas: por ejemplo en “Recordatorio” propone hacer un “nudo en la polla” para así recordar al tipo en cuestión que tiene que morirse, convertirse en Dios y así poder cagarnos en él. Suena cuando menos complicado. En la misma línea crítica “Mediocre”, a pesar de su letra, mete poco miedo, o “Ingeniero” puede pasar como con ironía de poco calado.

Pero también hay momentos de intensidad como el rock sucio desplegado en “De Ningún Sitio a Ninguna Parte” (Oihuka, 1991) de “Fuera de control” o el de “Dúdalo” en el que se trata del machismo y la respuesta a la violencia de género: “Ármate de valor, mátalo”.

La cuota de versión de temas de otros y de canto a Bilbao es para “En Bilbao”, que personaliza la canción de Yo Soy Julio César. Y el de la vista al pasado es para “No aguanto a la eskoria”, que corresponde a un viejo tema de la época en la que todavía estaba Rafa Ruffus Fuck-Off. Quizás también una mención a lo que tiene de nostalgia “TV Star”, que estaría en la línea de “Asesinado por la TV”, que M.C.D. grabara en el “Jódete” (Basati Diskak, 1988). Se cierra el disco con una diminuta “Coge el móvil”, sin mayor historia.

Disco algo flojo, tras el que además Niko abandonó el grupo.

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