portada del disco Ideia Zabaldu

Tras el sobresaliente "Borreroak Baditu Milaka Aurpegi" (Esan Ozenki, 1993), la edición del nuevo trabajo de Negu Gorriak no estaba exenta de cierta expectación. Y precisamente, la comparación con el mismo hace resaltar algunos de los detalles más interesantes de este "Ideia Zabaldu" ("Difunde la idea"). Es de entrada un disco colorista, y no sólo por la portada, mucho más indigenista y cromática que aquellos estrictos blanquinegros que componían el diseño del anterior.

Es también más internacionalista, algo que sin duda tiene mucho que ver con todos los viajes que han realizado para entonces Negu Gorriak, con giras que han sacado al grupo de su estricto entorno para visitar otras geografías europeas y americanas con sus problemáticas. Todo ello sirvió, efectivamente para exportar su lucha, pero igualmente para empaparse de filosofías, caracteres y sonidos para su propia propuesta. Mucho de todo este modo de proceder casi estajanovista de mantener una postura y trabajar para propagarla está contenido en "Ideien kontrabandoa": Son verdaderos contrabandistas de proyectos que requieren de diferentes plataformas similares en cada puerto para atravesar todas las fronteras. Esa clandestinidad antisistema, literalmente mencionada en la letra de la canción, verá igualmente la luz, por ejemplo, en los discos, de Mano Negra primero, pero sobre todo, de Manu Chao después. Puestos a señalar elementos en común con él, añadamos el guiño árabe que lanzan aquí los vascos en "Salam, agur" y que el francés incorpora, con la facilidad del trato cotidiano en los barrios de París, en numerosas ocasiones a sus discos.

Es por ello por lo que no debe sorprender el escuchar de nuevo ritmos cubanos en las orquestaciones de "Ipurbegia", o guiños árabes en "Salam, agur". Sobre este último tema, el grupo manifestó su interés por ilustrar su preocupación por el papel de la mujer y el integrismo, y la suerte de encontrar en la voz de Sadia Aitelkho desde Casablanca (Marruecos) para ese grito tan cercano a los irrintzis vascos.

También traía sección de viento "Hiri gerrilaren dantza", mientras que contaron con la participación de Mano Negra en formato de Radio Bemba para elaborar tanto cuñas como los diferentes "Ideia Zabaldu I" e "Ideia Zabaldu II"como "Ume hilak", un tema de mucha mayor entidad con letra desgarradora acerca de eso veinte millones de niños cuyo juego, a pesar del título de la canción ("Niños muertos") es precisamente tratar de vivir.

Hay que señalar al respecto de esto que todo ese colorido en el diseño y en lo musical no va reñido en absoluto con la dureza de las letras de las canciones. La de Negu Gorriak es una misión, una lucha sin descanso en contra de la explotación del hombre por el hombre (como señalan en "Ideien kontrabandoa"), a favor de la libertad de expresión ("Hitz egin"), la de los pueblos... Si Kortatu bailaba danzas de guerra, Negu Gorriak, sutiles, proponen el bailar de guerrillas urbanas ("Hiri gerrilaren dantza") donde cuentan de enfrentamientos de protestas estudiantiles con la policía para seguir con el historial de lucha callejera en defensa de libertades.

Ser hombre por la fuerza, tener fuerza por tener rabo... La componente de denuncia ante desigualdades y maltratos de género que en "Itxoiten" quedaba sencillamente en modo lírico tienen en "Potroengatik" su contrapunto de contundencia. Construida a partir del hardcore que se respira en muchos otros momentos del disco, en su caso, adquiere un tono de repetición e intriga que le da una fuerza especial.

Igualmente, en la misma línea, destacar que los aires cubanos de la arriba mencionada "Ipurbegia" ("El ojo del culo"), por ejemplo, van de la mano con la que parece toda una misa negra de santería con todo lujo de detalles en lo escatológico.

En otros cortes, como "Nire baitan daude biak", donde Sorkun (Kashbad) pone voces, o "Bakartia Hondarribian" tienen un sonido parecido al de aquella hornada de bandas que alrededor de (o junto a) Pearl Jam llevaron el rock pesado a ese territorio estrictamente norteamericano. Luego lo mezclan todo con ese aire entre Def con Dos y Beastie Boys que justifica el origen hip hop del proyecto. En "Ezagutu hire lagunak" parecen estar regodeándose en las rimas y rapeos.

No se descartan los espacios para modos más intimistas e incluso sentimentales. Más allá de que Negu Gorriak comparte con muchas de las bandas de la generación de los 90 un punto de introspección, superadas las radicalidades explosivas y tajantes que se llevaron en la década anterior (valgan de ejemplo las consideraciones interiores que se proponen en "Nire baitan daude biak"), con "Aizu" o "Begirunea" exponen su vertiente más delicada. La primera la dedican al compañero de generación enfermo al que piden que resista un poco más, que no muera, porque el hijo (Fermín, receloso siempre de mezclar cuestiones estrictamente familiares en su música y su lucha no ocultaba orgulloso su recién estrenada paternidad)  todavía quería escuchar las cosas que le tiene que contar. Se acompañan para ello de los coros de Javi Pez e Irantzu Silva. Suena a pop mancuniano con reverberaciones folk como de Go Betweens.

Uno de los discos más interesantes del grupo.

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