portada del disco Hop Hop

"Hop Hop" (DRO, 1987) supone una clara continuación de los desarrollos mostrados en su debut: ritmos contagiosos entre los que encontramos desde pop pachanguero a ska y bases electrónicas. La diversión y la falta de pretensiones fueron siempre la bandera de un grupo encantador que tiene la capacidad de robarte el cariño por sorpresa.

Abre el disco "Hop hop", aires pop con esas voces femeninas tan agudas que se contraponen con el tono característico de Miguel Costas, dotando a las canciones de un tinte infantiloide y cándido aderezado con la pizca necesaria de perversidad y diversión. "Alegra la cara" eleva el listón, el ska de sus adorados Madness deriva en fiesta y pachanga, "bebiendo y bailando hasta el amanecer" entre trompetas, cubatas y chicas con la mejor de sus sonrisas dirigidas hacia ti.

Canciones de amor en "Por ti" y de desamor en "Oh qué pena me das", oda a los embaucadores hipócritas cantada a dos voces, "si me desatas / yo te prometo que seré bueno / y a mis amigas más queridas las embaucabas y les decías / vamos a mi habitación que hoy estreno un nuevo colchón / ven tranquila a mi habitación que yo ante todo soy un señor".

La electrónica asoma en "Látigo negro", un corte más siniestro que se contrapone con la despreocupación que, por lo general, predomina tanto en sus letras como en sus desarrollos: "Esta mañana al despertar / me he dado cuenta que lo que cuenta es nuestra triste felicidad". El nivel baja con "Soy un señor", un corte prescindible que, más que sumar, resta enteros, con un humor cercano al absurdo que no acaba de cuajar.

Los ritmos tribales y la calidez del sol inundan "El Congo", corte que sería versionado por Superputa en clave electroclash. Encantadores esos plácidos coros que nos recuerdan que "oh qué calor / no podemos soportar el sol".

Cierra "Mi video no tiene mando a distancia", fusilamiento a traición, pero con gracia, del "Video killed the radio star" de los Buggles, y es que lo peor que nos puede pasar es comprar un video marca Duralex y al llegar a casa darnos cuenta que no trae mando a distancia. Lo mejor, la respuesta del dependiente socarrón, "por ese precio qué quieres, julandrón".

Compartir

Otros Discos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies