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LaFonoteca, Disco: Gran Vía
portada del disco Gran Vía

Tercer LP del cantante y primero que aparecerá firmado con el apellido materno Antonio Flores. Ninguneado en su momento y alabado tal vez en exceso tras el fallecimiento de Antonio. Personalmente, y sobre gustos no hay nada escrito, me parece un trabajo correcto, inferior a “Al Caer el Sol” (CBS, 1984) y carente de temas con verdadero tirón. Una serie de temas que se mueven en las coordenadas del rock urbano con un problema generalizado de planos sonoros, en los que se hace a veces difícil distinguir las melodías de los acompañamientos.

El tema más conocido, que da nombre al disco, es una balada eléctrica bien cantada con un estribillo pegadizo que homenajea a la principal arteria madrileña. Un buen tema urbano bien aderezado de guitarras contundentes, saxo gritón y batería inmisericorde.

“Yo quiero atrasar el reloj” es una canción íntima de esas que uno se imagina interpretada en un pequeño local con una cortina de humo de cigarrillos como única separación entre el cantante y su público. Buena participación del piano, que lleva el peso del acompañamiento.

Con “Saber que me necesitas” comienza la caña al estilo de Leño o Asfalto. Antonio tiende a gritar por encima de una recargada instrumentación de varias pistas de guitarras y trío de metal. Algo parecido ocurre con “Gata encerrada”, batería y bajo a piñón y pedal de distorsión pisado hasta el fondo. Buena descarga de rock sin concesiones a las florituras. Esta canción no está compuesta por Antonio, sino que la compueso para él otro ilustre de la música madrileña de los 80: Nacho García Vega, de Nacha Pop.

La cara B decae un tanto y nos muestra una mayor experimentalidad. La extensa“El lago” resulta un tanto desconcertante. Presenta una de las escasas incursiones de Antonio en las formas de vocalización del rock andaluz, aunque el tema en su compleja instrumentación de guitarras y sintetizadores nada tiene que ver con dicho estilo.

Lo mejor del patio de atrás del disco podemos encontrarlo en “Luces de alcohol”, una soberbia balada en la que la voz sobrevuela un paisaje de ambientes sintetizados y batería muy trabajada con efectos de estudio. Un tema difícil de agarrar, un tanto descorazonador, pero que guarda la belleza de una inesperada abstracción sonora. Vaya, uno de esos temas para escuchar más de una vez y captar en cada ocasión detalles que antes nos habían pasado inadvertidos.

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