portada del disco Gaua Apurtu Arte

Portada, como en el caso de “Indarrez” (Discos Suicidas, 1984), obra de Gabriel Vecino, que consiste en un cuadro picassiano mostrando a un cantante, micro en mano, compuesto a partir de grises y colores tierra, que se funde con edificios, coches y cielos cubiertos.

Grabado en los estudios Du Manoir de las Landas francesas, en los que, de acuerdo a las crónicas de Roberto, el grupo encontró dificultades para concentrarse, ante la belleza del entorno y las mil y una posibilidades naturistas de disfrute en el mismo.

El disco, referencia 26 de Discos Suicidas, fue, sin embargo, el último que se grabó con dicha compañía antes de cambiarse a Elkar. Se reeditó en versión CD en 2003.

El saludo inicial “Kaixo: oraindik gaude bizirik” (“Hola: Todavía estamos vivos”) es una especie de cortina o tema corto con el que abrir el disco en el que bajo, batería  la voz de Roberto recuerdan algo a Ilegales. Propuesta poética en la letra: “Kaleak konkistatu / koloretan margotu / morala subertifu / eta gogor ohiu egin: ORAINDIK GAUDE BIZIRIK” (“Conquistar las calles / pintarlas de colores / subvertir la moral / y gritar fuerte: / TODAVÍA ESTAMOS VIVOS”). Una continuación instrumental del mismo sirve también para echar al final de la segunda cara, el telón a este trabajo “Agur Ben Hur: oraindik gaude bizirik”.

Quizás el primer disco en el que es posible encontrar guiños a registros que escapan ligeramente de las directrices exclusivas punk-rock. Ecos y efluvios de guitarras con tintes de pop de los 80, que hacen pensar sin rubor en los mejores momentos de bandas en las antípodas geográficas y musicales, en principio, como Danza Invisible o Golpes Bajos.

Se encuentra uno en un permanente equilibrio entre composiciones que suenan a Stiff Little Fingers (“Bidea eratzen”) o Antinowhere League (“Mertzenaria”), o que sin necesidad de etiqueta alguna, son pura energía como “Oianone”, “Ezkerralde II” (“Margen izquierda II”) o “Euzkadi fizzioa: Izarra hadi” (“Euskadi ficción: Jódete”), con otros cortes en los que podría hablarse de experimentaciones en el terreno del pop:“Latsegi da” (“Demasiado duro”), “Norbait” (“Alguien”) y “Txunta ta txunta” (que es una preciosidad por otra parte) podrían ser ejemplos.

"Latsegi da"  tiene un trasfondo duro. Centrada en la droga y sus miserias, está dedicada a la que fuera componente en las primerísimas etapas del grupo Nekane Alonso, aquejada entonces de las secuelas de un contacto en primera persona con sustancias duras. Como nos aclara Roberto Moso al preguntarle al respecto, no figura una dedicatoria expresa: "No quisimos ponerlo en el disco porque entonces aún vivía y habría sido muy doloroso".

Nahaste borraste” (“Follón terrible”) supone un cambio a registros sinuosos y con efluvios de ska ochentero. Muy interesante. La letra puede interpretarse como el principio y fin (“autogestio sexuala berriz boterean” / “la autogestión sexual de nuevo en el poder”) de una relación amorosa.

Muchas de las letras tienen un punto incluso poético: las de “Oianone”, (cuyo autor es Jon Mirande, se refiere, como dice Roberto “al polvazo sublime”), “Biharamuna” (“Resaca”, donde se describe el día después de una noche de alcohol, con todo su desconcierto) o “Txunta ta txunta” caerían dentro de esta categoría. Sin embargo otras, las de “Mertzenaria”, “Zilarrezko oinak” (“Pies de plata”) o “Euzkadi fizzioa: Izarra hadi” constituyen verdaderos escupitajos o requiebros sarcásticos de lo más hiriente. En concreto la de “Mertzenaria”, aunque dirigida "contra todos los que se apuntan a matar por dinero"  tiene un giro en euskera en una estrofa "Zihur GALduko duzu" ("seguro que vas a perder") que nos señala Roberto, con un blanco que no deja lugar a dudas.

La música de “Oianone” es de las más rabiosas; arranca con guitarras mordientes que mantienen la intensidad durante todo el tema. Termina con acelere artificial de la voz de Roberto hasta el infinito. Con el mismo efecto de aceleración termina “Zilarrezko oinak”, en concreto con aires de la Internacional, para completar la burla a los oportunistas de tinte socialista. Es probablemente una de las mejores del disco, en la que además se aprecia esa mezcla entre los primeros tintes hacia el pop de la música del grupo con la intensidad con la que empezó.

Como curiosidad indicar que “Biharamuna” es el tema de ritmo más lento que había publicado hasta entonces Zarama. Ahora eso sí, la versión de “Ezkarralde II” (diferente a la del primer sencillo) suena  al más puro estilo de rock and roll como lo facturaría por ejemplo Cicatriz.

"Gaua apurtu arte" ("Hasta romper la noche") es un gran disco que se escucha con enorme facilidad.

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