portada del disco Gas

“Gas” (RCA, 1996) es un disco más contundente que sus predecesores, un tratado de rock visceral con letras ácidas y guitarras afiladas. Plétoricos de energía dan un giro a sus planteamientos y se acercan al punk y al hard rock para entregarnos uno de sus mejores trabajos, frase totalmente recurrente para definir un disco de Los Enemigos -¿han entregado alguna vez alguno malo?-. El grupo comienza a tener una mayor promoción por parte de RCA y eso repercute en una mayor presencia en los medios y unos conciertos cada vez más multitudinarios. “Gas” está grabado en el caserío Anderregui de Guipúzcoa, y la influencia vasca se percibe en el trabajo, que incluso contiene un tema grabado en euskera, “Madrileko negua”.

El disco comienza arrollador con el combo “Alegría” y “Dentro”, dos temas que ponen de manifiesto que están sobrados de energía y con muchas ganas. Bombos y guitarras afiladas construyen ritmos acelerados que traen consigo una contundencia que no habían alcanzado nunca.

La dulzura llega con “Estás (cuando te vas)”, una de sus mejores composiciones. Las palabras se esconden en la oscuridad de las noches en vela, en las ausencias y los recuerdos de una soledad insomne. “¿Por qué no puedo dormir? / ¿Por qué no sé qué decir? / Y... ¿qué hay que decidir? / Estar solo o estar sin tí ”.

Los aires acústicos y blueseros vienen con “Camarerito”, antes del trallazo “Madrileko negua”, que sorprende por el ya mencionado uso del euskera. Su origen es cuando menos curioso, como comenta Josele Santiago: “Habíamos hecho una fiesta el día anterior, una fiesta de despedida de uno que se iba a Madrid. Y allí es tradición, por lo visto, hacer una especie de copla de despedida al amigo que marcha. La dejaron olvidada en una mesa, la vi y cuadraba perfectamente con una composición de Los Enemigos que no tenía letra. A mí no me salía nada. Les pregunté de qué iba esa copla y el tema ponía a Madrid a caer de un burro. Nos hizo gracia y decidimos adecuarla a la música”.

Real” es un medio tiempo pausado que trata sobre las relaciones de pareja, del sentimiento de frustración y rabia cuando la rutina y el aburrimiento lo inundan todo y no se hace nada para remediarlo. El timbre de Josele es pausado, con una entonación entre ronca y dulce mientras ejerce de voz interior. “Por más que he gritao / no me hacen caso y yo estoy / por liarme a hostias / conmigo y con mi mujer”.

Cierra el disco la intensa “No estoy”, un pelotazo acelerado con guitarras afiladas, riffs musculosos y una batería atronadora.

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