portada del disco Fumígate

Disco de debut de ddt, grabado a partir de la maqueta que el grupo grabó auspiciado con el apoyo de Patacho. El ex Glutamato Ye-Yé había oído a los madrileños en un concierto homenaje a Los Nikis, y quedó atrapado por su sonido. Con la cinta grabada presentaron el trabajo al sello Rompeolas, que les ofreció la grabación del material en un LP.

Portada coqueta con el consabido spray en referencia al nombre del grupo y del LP en cuestión, diseñada por un amigo de Javier Pelayo: Rafael Barrientos.

Trabajaron para ello en el estudio Reactor con la producción de Moncho Campa y el propio Patacho. Es precisamente gracias a este último que en el disco aparece la contribución de varios famosos, como Julián Hernández (Siniestro Total), Artemio (Los Enemigos) o Iñaki (Glutamato Ye-Yé). Ahora bien, no lo hacen aportando voces o el sonido de instrumento alguno, sino dejando mensajes en el contestador automático de Patacho con excusas de lo más peregrino con las que justificar que finalmente no pueden colaborar con los ddt en su primer disco. Resultan unas cuñas entre canciones de lo más simpático, la verdad.

El arranque del LP es de lo más logrado. Empiezan ddt con “Punkis millonarios”, un tema de intensidad, que trabajado en las letras como fina ironía contra los grupos de punk de nuevo cuño surgidos en los 90 en EEUU, comparte sin embargo parte de su contundencia. No está mal y además el propio grupo no tuvo problema alguno en reconocernos que bien hubiera podido ser uno de los sencillos a editar.

Ahora bien, y vaya por delante que se trata simplemente de una opinión personal, como posible sencillo a destacar del disco yo me quedaría sin dudarlo con “Yo sólo bebo DYC”. Es ésta una auténtica brutalidad de canción, por su dureza musical y por el trato dispensado al camarero. Al igual que Los Nikis, que mostraron su preferencia por el producto nacional frente al Johnny Walker, ddt se decantan como incondicionales del malta de denominación de origen segoviana. Contaban en una entrevista que se trata de una versión del tema “I only drink Bud” de los Queers, y que tuvieron que dejar de tocarla en directo durante algún tiempo ya que se puso en moda entre el público el descargar el contenido de sus copas sobre el grupo cada vez que acometían este tema.

También “New age” tiene mucho de virulencia mayor de lo habitual. Críticas a ecologismos y sensibilidades de nuevo cuño. “Quemarás tu casa por jugar con velas”, “Esto no es La Casa de la Pradera”, cantan en este auténtico pelotazo de canción.

Son varios los casos de féminas con problemas a los que cantan ddt. Por un lado Tere, celebrando que cumple quince años, sufre las consecuencias de la ingesta de golosinas y sangría que le provocan el que se ponga a saltar y bailar como una posesa. Así nos lo cuentan en “Tere se ha intoxicado”. La canción resulta ser una muy buena composición de guitarras contundentes para acompañar al estribillo.

Pero más graves parecen sin embargo las cuitas con la compañera que se marcha, como en “Ella se fue a por tabaco” o con severos problemas agudos de exhibicionismo, veáse “Nadie la puede parar”. En el primer caso, la canción tiene algo de los raptos que sufría la chica de los Ramones, que terminaba apresada por el K.K.K. Es de guitarreos potentes claro. En “Nadie la puede parar” comienza un rasgueo de guitarra que tiene un aire de lamento. “No es que le guste exhibirse / es que es de lo más natural”, nos dicen, pero aun así, y aunque no tengan los instintos asesinos de Siniestro Total con la ninfómana de su novia (“Hoy voy a asesinarte”), termina todas las noches en comisaría. Coros de la-la-lá por detrás y teclados de órgano.

Otro de los momentos a destacar es el de “Está lloviendo en mi cabeza”. Quizás lo más parecido a un himno que compone ddt en su puesta de largo. Sin dejar atrás las señas de identidad indiscutibles de su estilo, la canción tiene aires a los Who, o de las que bien podrían hacer Los Flechazos. De hecho no chirría pensar en una versión de los de León de este tema, ¿por qué no?

Completan el disco otros buenos temas, como “Sábado noche en Sidney”, “Los hombres Bruster”, de similar contenido a una canción de Los Enemigos, la del aparente trabalenguas “Mele hace la mili en Melilla”, la ironía a cuenta del político ruso “¿Quién entiende a Boris?”.

Finaliza “Fumígate” con un guiño a Joaquín Luqui, el ya desaparecido locutor de radio, con aires de “Punkis millonarios” de fondo.

Un LP con cantidad de argumentos para atraparte.

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