portada del disco Flock, Colibrí, Oil

Guitarras, armonía, color y cierta violencia psicológica”.

Tras la conmoción de su debut, “Hunted by the Snake” (Polar, 1990), y múltiples problemas para encontrar una discográfica que lanzase su segundo largo, aparece Iñigo Munster al rescate y este “Flock, Colibrí, Oil” (Munster, 1992) se convierte en realidad. El disco fue grabado en apenas cuatro días en Le Chalet en Burdeos -estudios en los que también se grabó el debut de El Inquilino Comunista -“El Inquilino Comunista” (Radiation, 1993)-, en abril del 92, con los músicos de apoyo Arturo García a la batería y Alfonso Arana a la guitarra rítmica. Con su segundo largo dan un paso adelante en nuestra escena y comienzan a asomar la cabeza en las listas de publicaciones como la Mondosonoro que lo coloca como quinto mejor álbum nacional  del 92.

Un disco muy rico en matices que gana en limpieza a su debut, los aires cavernosos de este se fueron puliendo en el tiempo y el resultado es un disco menos árido y más colorista, aunque el grupo se mantiene fiel a sus desarrollos de siempre, como confirma la veloz “Solution (Mooncycle)”, corte inicial de rock ruidoso, de nuevo con el horóscopo chino en mente, del que llegaron a grabar un videoclip altamente recomendable en el que pequeños retazos de color iluminan las sombras. “Ink” destaca por las guitarras, generando bucles infinitos que se pierden al llegar “Have you seen it?”, para volver en intensos crepitares y aires redentores en “White sky”, una gran composición que habla según sus propias palabras “del paso del tiempo y un interesante final con una grabación de una radio holandesa, de una conversación sobre la desaparición de especies de peces” (El Tubo nº 33).

Human jukebox” es su particular versión del tema de The Scientists que sólo se incluye en la edición en CD, al igual que el último corte “Girl#”, rock espacial en esta formidable versión de Suicide. “Folks” es otra de las grandes canciones del álbum, con Zamarripa brillando en las guitarras y la impecable voz de Anitua pasando de la calidez al grito en este corte sobre “la gente que vive en este mismo mundo pero en otra historia que no la puede ver”. La acidez llega con “Stocks”, los recuerdos a Spaceman 3 afloran en este corte de pop efervescente con una melodía exquisita, y el hardcore bien entendido con  “Whole world”. “Indians” nos trae a unos Velvet Underground perdidos entre tinieblas, uno de sus grupos predilectos para el que siempre guardan algún guiño en sus discos en forma de estas pequeñas joyas velvetianas. Una brillante composición sobre la opresión y la posibilidad de vivir de forma libre, un concepto el de libertad, que se respira en cada una de sus entregas.

Con este disco Cancer Moon saldan con brillantez la dificultad de los segundos asaltos y preparan el camino para su última entrega, “Moor Room” (Radiation, 1994), su cima. Tras él vendría su separación, en lo más alto, como los más grandes.

Como ya ocurriera con “Hunted by the Snake” (Polar, 1990), la edición vinilo del disco contiene menos cortes que el CD. En esta ocasión dos cortes menos, faltan las versiones de The Scientists (“Human jukebox”) y de Suicide (“Girl#”).

Compartir

Otros Discos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies