portada del disco Ferpectamente

Josele Santiago afirma que siempre le tuvo mucho cariño a este disco porque “el subidón que te da el primero no te lo da nadie”. En él, se esboza un estilo todavía en desarrollo, pero con los mimbres que nos deparará el grupo en el futuro: rock contundente con tintes de rhythm and blues, riffs de guitarra intensos y letras con un humor cercano al delirio, así como tintes castizos y costumbristas.

Podemos calificar este trabajo como rock etílico o rock tabernero, pues su gestación está en los bares de Malasaña, en ellos nacieron y en ellos crecieron como banda. De hecho, el disco se vendía en el Bar Velarde por mil pesetas (caña y tapa de chorizo incluidas) anunciado como especialidad de la casa: "Caña de vino o cerveza, chorizo segoviano (con pan bollero) y disco LP del grupo músico-vocal Los Enemigos". Durante años su oficina y cuartel general estuvo establecido en este bar de Malasaña regentado por Marcelino, y hasta la foto de portada está realizada en la barra del bar, a la que luego se añadieron el nombre y el logo del grupo, ese mítico porrón diseñado por Josele.

El disco está producido por Paco Trinidad, quien también se encargaría de la producción de su siguiente largo. El título proviene de “Los Laureles del César” (Goscinny / Uderzo, 1972), el episodio en el que Obélix se emborracha y dice tal palabra. Un humor sutil, cuando quieren, y más salvaje, cuando se lo proponen.

Pobre Florinda, qué gorda que está / y qué arrugada / Ah, y su marido no la toca jamás” canta Josele en “Florinda”, un clásico de su repertorio. En una primeriza entrevista en Ruta 66, afirmaban que los temas propios están sacados del vecindario y que podrían decir en qué piso y en qué puerta vivían los personajes. De hecho Florinda era una señora que limpiaba las escaleras en la casa que vivía Josele en su juventud.

Fuagrás”, que recuerda a coetáneos como Siniestro Total en sonido y humor delirante, trata sobre la realización de paté con los restos del abuelo muerto. Pero la intensidad aumenta con “El ataque de los Hombres Bruster”, tema instrumental con guitarras aceleradas que abriría la senda rockabilly, incluyendo también de este modo una versión instrumental del “Please, please, me” de los Beatles rebautizada como “Plis plis mi”.

La inconfundible voz de Josele, con ese deje rasgado característico, inunda la frenética “Dono mi cuerpo”, soltando joyas como “y al que le toque la minga… que la use más que yo”. “Juan Valdés”, compuesta y cantada por un Artemio pletórico, es un desbarre sobre un anuncio de café de la época. “Complejo” y “Dónde” destilan clasicismo roquero con grandes riffspara convertirse en dos de las mejores canciones del disco.

El tren de la costa”, es una adaptación de la versión de Los Sirex del “The train kept a rollin’” de Johnny Burnette, rock and roll clásico con marcados punteos de guitarra y la voz de Roberto Arbolea. Cierra “Gabrielle”, canción tradicional que solían cantar en sus noches de borrachera, en esta ocasión interpretada por Artemio en un idioma parecido al francés.

El disco es un tanto irregular, uno se acerca a él con cariño como disco de debut que es, pero queda lejos de los geniales  "La Vida Mata" (GASA, 1990) y "La Cuenta Atrás" (GASA, 1991).

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