portada del disco Exprime la Naranja

Disco netamente instrumental en el que Borne pivota con el corazón partío entre el rock laietano con fuertes influencias jazzísticas al estilo de Barcelona Traction o Iceberg y el rock andaluz a la manera de Cai o Guadalquivir. Esta dualidad despista un tanto al oyente que no sabe muy bien a qué carta quedarse.

Abre el fuego “Azahara”, una bulería eléctrica para lucimiento de toda la banda con un teclado calmo y guitarra y batería nerviosamente aceleradas. Un buen modo de empezar un LP pródigo en virguerías instrumentales. Cambia el tercio “Abuelo romance”, un discurso onírico que transita entre el progresismo y la música ambiental. Poco más allá tropezamos con “Very funky”, en el que el piano, el sintetizador y la sección rítmica nos conducen por intrincados vericuetos discotequeros no exentos de referencias a las modernas tendencias jazzy. Entre medias nos hemos saltado la pieza más larga y seguramente también la de mayor carga experimental. “La música de las fonts” casa efectos naturales de agua y pájaros con una solemne música litúrgica. Siete minutos largos de acordes que evolucionan hacia detalles de solos más animados que no evitan en ciertos momentos la pesadez del plomo. En todo caso, un tema para escuchar más de una vez y apreciar la compleja línea del bajo, ancla que intenta sujetar al resto del grupo.

La cara B viene iniciada por la canción que da título al long play. Muy cercana a algunos temas de Iceberg y con la garganta de Paloma San Basilio uniéndose a Borne como un instrumento más en una letra sin palabras envuelta en un ritmo que navega entre Andalucía y el Caribe con el timón de la guitarra santanera de Víctor. Es el tema con mayor atractivo.

Los dos temas siguientes, “Boda gitana” y “Rumbacústica”, son dos caras de la misma moneda. La primera, inflada de fluidos eléctricos, y la segunda, con la guitarra española, españolísima, protagonizando de forma absoluta un desarrollo que hace honor al título y que juega a parecerse al Paco de Lucía de esa misma época.

Cierra el disco dos paletadas sonoras bien distintas. Una saeta convertida al agnosticismo ruidoso en “La Macarena” con buenos detalles de una guitarra siempre empeñada en demostrar más la velocidad de los dedos que las ocurrencias del cerebro. Termina el asunto con una pieza más o menos pinkfloydiana con riqueza de texturas e invitación al bostezo.

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Comentarios

foto del usuario toni olive
toni olive
1 abril, 2013 at 11:29

¿Porquè no puedo oir la musica?

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Andres Arevalo
1 abril, 2013 at 11:35

Nuestro proveedor musical ha cerrado. Ya estamos manos a la obra, un saludo.

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