portada del disco Escuela de Zebras

2008, viernes de mayo, Avinguda Paral·lel, La (2) de Nitsa, Barcelona, lluvia, no demasiada gente, pero de repente… Joe Crepúsculo con su órgano de juguete, con “Los halcones”, con su “Escuela de zebras”… y algo pasó si, algo había cambiado y nada era igual, todo me sonaba brillante. “Escuela de Zebras” (Producciones Doradas, 2008), álbum de debut de Joe Crepúsculo, es un disco absolutamente sorprendente, ideal para zambullirse tranquilamente en un mar donde todo es posible. Envuelto en un celofán de aparente inocencia, Joe Crepúsculo nos presenta aquí un trabajo lleno de emociones objetivas, impersonales, plagado de metáforas y dobles sentidos, en el que si bien en un primer momento uno puede acercarse atraído por lo bizarro de la propuesta y sus intrigantes desafines, sólo con rascar un poco acabará descubriendo una deslumbrante gema escondida.

Nos encontramos pues ante un álbum de claros tintes electro-rock, bastante tecno también, bastante tecno-pop, con melodías simples reconstruidas sobre pilares de arcaicos ritmos analógicos -destacando la colaboración de las guitarras amigas de Daniel Descabello (“Gabriela”), Sergio de Thelemáticos y Anticonceptivas (“Viejos”) y David Beef (“Después de la muerte”)- que, acercándose a lo infantil, no resultan para nada ñoñas, sino más bien todo lo contrario, ya que son de esas que te golpean y te levantan el ánimo un lunes o te invitan a bailar sin ningún tipo de complejo (como la espectacular “Suena brillante”).

Joe, que se pasea por temas banales con un aire desenfadado que recuerda a la Alaska de La Movida, y que abandona la “Escuela de zebras” para irse de caza a por jabalíes (“Los cazadores”) o teorizar, a su manera, sobre los elementos clásicos griegos (“Los cuatro elementos”), también se presta a la reflexión en aspectos tan profundos como el amor (“Gabriela”), el futuro (“Los viejos”) o la vida después de la muerte (la genial y psico-rockera “Después de la muerte”). Todo ello, con enorme maestría, con la sencillez y buen gusto propios de alguien que apuesta y cree en lo que hace. He aquí el tremendo resultado.

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Comentarios

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Raúl Alonso
8 octubre, 2009 at 17:11

Dirá Jöel que el no bebe tanto de los 80, que lo que escucha son grupos psicodélicos de los 70, pero cada vez que escucho “Fiesta Mayor” no puedo para de pensar en Don Ignacio Gasca y en Don Iñaki Fernández

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Rebex QS
19 mayo, 2013 at 18:06

Coincido, es un disco totalmente Derribos / Glutamato. Yo diría que eso de que escucha grupos psicodélicos lo dice por despistar 😉

Por cierto, yo diría que éste es con diferencia su mejor disco.

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