portada del disco Ellos Dicen Mierda, Nosotros Amén

La portada, realizada por Manolo Gil sobre idea del propio grupo, guarda una innegable similitud con la de “Beggars Banquet” (Decca, 1968) de The Rolling Stones del 1968. Tiempo después, el grupo manifestó no ser consciente del parecido cuando se decidió el diseño final de la misma. La grabación y mezclas vuelven a recaer en manos de Jean Phocas. Llama la atención la hoja doble interior que contiene exclusivamente las letras en tres idiomas (castellano, euskera e inglés). En esta ocasión la producción del disco parece tener un sonido de guitarras quizás más poderoso que otras veces. Por momentos incluso parecen arreglos propios de un grupo de rock pesado, de metal.

La “Penetración” con la que se inicia el disco es una auténtica descarga anfetamínica instrumental. Trallazo que se ralentiza sólo mínimamente en la siguiente canción “Balada inculta”, que, a tono con el título del álbum, dice en algún momento “todo es de color y muy marrón”, con lo que resume la visión del panorama cultural según la banda.

La historia de “El suicida” es impactante, por tratar de eso, de un suicidio, y de cómo se televisa. “Kiero un buey”, es una burla para un político arribista (“Ya sólo cerraba el puño / para recoger la pasta / ayudaba a los de abajo / apretando su garganta”). Interpretando las claves que parece dejar el grupo en su letra, no sería muy arriesgado aventurar que “Txikito Barrigas” pudiera referirse al socialista vasco Txiki Benegas. También son sátiras “Mi mulo” y “Cachas beiby”. La primera como punk rural-patatero antimilitarista y la segunda dedicada a la hipocresía de la aristocracia.

Así es la vida” quizás sobresalga sobre el resto. Una letra de Evaristo en su mejor estado de forma (“La miseria feroz ha tomado las calles / la avaricia se folla a la libertad”, “Si eres joven y rebelde Coca-Cola te comprende”) y un tándem música-coros perfectamente engrasados le convierten en el tema del disco.

El tono de rock duro del resto del álbum se metamorfosea un poco en “La pipa”, una historia contada desde el cañón de una pistola.

Tras la burla a las hordas de seguidores del acid-house, el disco se cierra con una especie de himno melancólico, con fuerte presencia del resto de la banda gestionando los coros tras Evaristo. “Ellos dicen mierda”, con ese aire de derrota, es lo más parecido a una balada que uno le puede pedir a La Polla Records.

Sería injusto concluir que se trata de un mal disco, no hay temas que chirríen estrepitosamente, la música es poderosa y las letras, muy buenas en muchos casos, pasan el envite con nota; pero, aún así, al terminar le queda a uno la sensación de que puede ser el más flojo hasta ese momento.

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