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LaFonoteca, Disco: El Viaje de Copperpot
portada del disco El Viaje de Copperpot

Tras el inesperado éxito que sobrepasó cualquier previsión por muy alta que fuese en su debut “Dile al Sol”(Sony, 1998), tras una gira extenuante con unas expectativas tremendas por parte de medios, público y sello discográfico y tras una capacidad mayor de toma de decisiones gracias a lo anteriormente comentado, la banda decide alejarse un tanto de toda esta presión y se va a grabar el disco a la campiña francesa, de parte de un viejo conocido de la producción tanto en España como a nivel internacional. El elegido es el inglés Nigel Walker, un nombre importante que había trabajado tanto para Radio Futura, como para Hombres G, pero también con Gary Moore, en los fantásticos Japan de David Sylvian, o como ingeniero en la obra maestra de Kate Bush “Hounds of Love” (EMI, 1985).

Este cambio da al disco un sonido mucho más limpio, con mucha más garra y una cierta personalidad, que brillaba por su ausencia en el debut. Un buen ejemplo es la magnífica canción que abre el disco, elegida como primer sencillo del mismo, “Cuídate”, con una sentida letra sobre el reencuentro de una pareja que dejó de serlo hace algún tiempo y en el cual aún quedan rastros de aquel amor. Su brevedad (no llega a los tres minutos), sus constantes cambios de ritmo -ahora power pop-, unas gotitas de sonido jamaicano, momentos de reposo para pasar a acelerones... la mención en la letra a sus vecinos de San Sebastián, el grupo indie La Buena Vida, hizo que en las entrevistas a estos sobre su siguiente trabajo, “Halelujah!” (Siesta, 2001) no pudieran ser obviadas preguntas sobre el tema. Los componentes de La Oreja de Van Gogh también solía mencionar a sus paisanos Le Mans.

Hay más momentos buenos en el disco, como la simpática “Pop”, una crítica a los grupo-producto, como si quisieran dejar claro que ellos eran otra cosa, puesto que los más integristas les acusaban de no ser más que un mero juguete en manos de su sello discográfico. La inclusión de teclados y una base electrónica sencilla pero efectiva, la juguetona melodía y la divertida letra, hacen de ella otro excelente single. Además, un video muy festivo y bastante autoparódico redondeaban el asunto. Esta es otra canción que apenas sobrepasaba los dos minutos y medio.

Otros momentos destacables son “La chica del gorro azul”, a la que se aludía en “Cuídate” y que podría pertenecer sin problemas al cancionero de grupos como Vacaciones, de no ser por la marcada voz de Amaia Montero. Marcada y a veces irritante. Véase el caso de canciones como el inicio de “París”, aunque luego mejora, o sobre todo baladas melosas y vulgares como la repelente “La playa”, con ese estribillo tan recordado de “te voy a escribir la canción más bonita del mundo”.

Otros de los mejores momentos del disco es “Dicen que dicen”, trufada de referencias a la cultura popular como La Bola de Cristal o los Monthy Pyton -que están sampleados-, cosa que descolocaría a más de uno (de enterarse). La canción comienza como si se tratase de algún tema de Siniestro Total o algún otro grupo de la nueva ola, y su juguetón ritmo va muy bien para el tema central de la misma, que no es otro que una oda a la marihuana. Nada menos. El sample del archiconocido “and now for something complete different” de los Pyton, por desgracia, da paso a algo muy diferente, y es la inenarrable, terrible, patética, “Mariposa”. El peor tema de todo el disco, quizá de toda su carrera.

Lo peor de esta nueva entrega es, como suele ser habitual, las baladas que no funcionan. Apenas consiguen su objetivo de emocionar sino más bien el de exasperar. Ejemplos como el encadenado de “Tu pelo”, “Tantas cosas que contar” y “Los amantes del Círculo Polar”, casi al final del disco, restan a este muchos de los puntos conseguidos en su interesante primera parte, haciendo que, o bien lo quites, o bien desees que termine de una vez.

De forma oficial el largo concluye con una canción típica del grupo, “Desde el puerto”, tema nada reseñable. Tras unos minutos en silencio, y evocando una gran tradición  de la historia del pop y el rock, aparece un bonus track, “Tic tac”, con un aire cabaretero como de musical de Broadway de baratija, para terminar de manera correcta.

Que estamos ante un disco muy subjetivo lo demuestra el hecho de la cantidad de referencias personales y generacionales que atraviesan el mismo. Empezando por una bonita portada, alejada de la de su primera grabación, pasando por el título, referencia a un personaje del clásico adolescente por excelencia de los años ochenta, “Los Goonies” (Richard Donner, 1985). Durante el disco aparecen La Bruja Avería de La Bola de Cristal, los Monty Pyton, La Buena Vida, la ciudad de París o la película de Julio Medem “Los Amantes del Círculo Polar” (Julio Medem, 1998). Amén de dos curiosas “coincidencias” con títulos de los granadinos Los Planetas, como son “Pop” -como el segundo trabajo de estos-, y “La playa” -como el sencillo extraído de “Una Semana en el Motor de un Autobús” (RCA, 1998)-.

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