portada del disco El Tiempo de las Cerezas

El 69 metafórico de Nacho Vegas y Bunbury es una sorpresa para algunos y una colaboración lógica para otros. Tras el éxito de "Desaparezca Aquí" (Limbo Starr, 2005), Nacho Vegas cada vez va saliendo más de la sombra del círculo independiente y, en ese aspecto, "El Tiempo de las Cerezas" (EMI, 2006) es un espaldarazo a su carrera. Lo mismo para Bunbury, ya que se acerca a un público, el más exlcusivista, que le ha mirado siempre con recelo. Si la inclusión del de Gijón en el Circo Ambulante del maño fue la primera cita entre ambos, este disco es el polvo que confirma su mutua atracción. Eso sí, un polvo con condón ya que sólo comparten autoría en una canción: "Latex".

Aunque por separado en "El Tiempo de las Cerezas" hay canciones soberbias, en las más de las veces Vegas está por encima del aragonés errante, incluso utilizando el propio lenguaje de Bunbury. Y si es una colaboración en el que lo único que comparten es un tema, por lo menos que se regodeen compartiendo los mismos gustos. Entre dos amigos no hay por qué avergonzarse a la hora de idolatrar a los maestros, y en el caso de Vegas tan Dylan es en "El cazador" como Cohen es en "Montenegra". El ex Manta Ray se mueve por las mismas coordenadas de siempre, excepto en "Secretos y mentiras" y "Serie negra". En ambas se pone el disfraz de Enrique Bunbury y de Tom Waits. Sin embargo, cuando Nacho Vegas es más fiel a sí mismo es cuando hace el pleno al quince: "Días extraños" se convierte, en cierta forma, en el hit del disco y "La pena o la nada" en el tema por el que muchos matarían, dada la tremenda hondura que alcanza. Explorando ese mismo tipo de sensaciones sobresale también "Va a empezar a llover" y se deja la piel en la versión de "Bravo" de Luis Demetrio.

Con Bunbury también sucede ese efecto de vampirización. Como en el caso de "El Quijote" (Miguel de Cervantes, 1605), en el que el ingenioso hidalgo se sanchifica y Sancho se quijotiza, Vegas se bunburiza y Bunbury se vegaliza. Sin embargo, Enrique es puro Bunbury en "Puta desagradecida", tema denso con una barroca musicalización, muy Dylan, que enlaza con su anterior obra “El Viaje a Ninguna Parte” (Capitol, 2004). Su aportación al disco es irregular; quizá la competencia o la “rivalidad” con alguien como Vegas le hacen resentirse. Destacamos "Welcome to el callejón sin salida", muy Waits, y "Ahora", un tema cantado a pecho descubierto. Sin embargo, los pulmones del aragonés, que cada vez canta mejor, no acaban de contactar con los de Vegas.

Ambos están ya pensando en otra cosa cuando graban en directo en el Liceu las canciones de este, tan sólo salvable, “El Tiempo de las Cerezas”.

Compartir

1 2 3 5

Otros Discos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies