portada del disco Dolo

Por fin se lanzan Somos La Herencia al formato físico. Tras haber funcionado exclusivamente de manera digital o, llegado el caso, en cinta de cassette, para su nueva entrega, y una vez garantizado el apoyo del sello asturiano Humo, abrazan finalmente el vinilo de larga duración.

Decían que la ocasión lo merecía, porque este Dolo es el resultado de un cuidado proceso de elaboración de meses en los que el grupo se ha ido instruyendo en los rudimentos básicos necesarios para el tratamiento de su propuesta sonora a partir de sintetizadores. Lo que en "Zigurat" (Autoeditado, 2017) había quedado como sugerencia a modo de exploración, por medio de algunas percusiones digitales, se convierte en una intención clara de desarrollar un concepto sonoro a partir del equilibrio entre lo orgánico y lo digital. Se pusieron para ello en manos de Olivier Arson (Territoire) a quien van enviando pruebas intermedias de lo que pretenden.

Una vez perfiladas y preparadas las diez canciones seleccionadas entran en Estudio Uno, siguiendo las indicaciones del productor francés, donde emplean cuatro días de junio de 2019 para dejar todo listo. Una de las jornadas la dedicaron a baterías y percusiones, otro fue para guitarras y voz.

Todo este proceso de producción no supone, sin embargo, pérdida alguna de la frialdad sonora mostrada en sus trabajos anteriores. Atmósferas densas, formadas a base de acumular capas y de tratar percusiones y bajos con el filtro de los sintetizadores, o bien de ensuciar estos por medio de reamplificaciones que evitaran un tono excesivamente digital.

Utilización espartana de las letras, limitadas a un número reducido de frases convenientemente repetidas o con capacidad de enganche inmediato, como es el caso de "Un nuevo idioma", una canción que ya estaba preparada en la época del trabajo anterior, para la que el arranque con un "Cuando tu pillaste tu parcela de poder / cubrí mi rostro en tela para ver" le vale su posición privilegiada iniciando el disco.

En otros casos, como "El parque Atenas", se sugiere una historia, aunque el verdadero potencial lo tiene en la intensidad creciente de una tensión musical que se va acumulando amenazante.

Por su parte, la voz, queda integrada como un plano más que añadir al de la música y los detalles de ingenieria de producción. Se presta a contribuir al eco e incluso el mantra de monasterio medieval de algunos de los temas, y cuando la ocasión lo requiere ("Cuero rojo") aumentar un punto la crispación.

Pertrechados en la electrónica y demás herramientas de producción se sienten con las ganas y fuerzas para ejecutar verdaderos ejercicios exploratorios a base de verdaderos cantos de ballena, sonoridades de rádares... (véase "Espuma") como las que ensayaba Labradford. O para dar un toque casi industrial a los recovecos de "Entre las piedras", el tema con el que se cierra el disco.

No descarrilan los madrileños en experimentos que desnaturalicen su sello de identidad personal: "Hombres libres" tiene mucha de la épica glaciar que han manejado de manera ejemplar desde que comenzaron. Uno de los temas más intensos del disco en el que se puede distinguir el ADN de la banda.

Un acierto de disco que no hace sino confirmar la necesidad del soporte físico como garante de la sostenibilidad en el tiempo de propuestas tan sugerentes como las de Somos La Herencia.

Compartir

Otros Discos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utiliza cookies propias para facilitar tu navegación y una atención personalizada gracias a la información estadística que obtenemos tras analizar hábitos de navegación. Si continúas navegando consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí

ACEPTAR
Aviso de cookies